CUESTIÓN DE GENES (y III)

 

 

Eduardo Pedro García Rodríguez  

 

Según el principio de la herencia, los descendientes se parecen más a sus antecesores que lo que se parecen al resto de los individuos no emparentados con ellos. Los hijos reproducen en forma bastante fiel las características de los padres. Este principio también es iluminado por la biología molecular, que aporta explicaciones sobre las presencia, en cada célula del hijo, de un mensaje genético heredado de la madre, con el aporte de la recombinación sexual. 

El descubrimiento más interesante hecho por los genetistas, sobre la base del análisis del ADN mitocondrial, que se hereda sólo por línea materna, es que el aporte femenino es mayor que el masculino. Si tomamos la evidencia del ADN mitocondrial tendríamos que en torno a un 80 por ciento de la población canaria tiene un ancestro guanche. La explicación es que en el periodo de la invasión y conquista, cuando llegaron los españoles al país, las uniones que se produjeron fueron de hombres europeos con mujeres guanches.

Por otra parte, fueron pocos los invasores colonos europeos que se afincaron en las islas, la llamada del oro en América era mucho más atractiva que el amor al rudo trabajo agrícola en las tierras usurpadas.

Sobre este tema en particular es interesante un estudio realizado en la última década del siglo XIX, por el eminente doctor en medicina e historiador D. Juan Bethencourt Alfonso, quien desde mi punto de vista, en este como en otros temas biológicos e históricos  fue un adelantado a su tiempo, si bien dicho estudio está centrado en la población de Chinech (Tenerife) es aplicable al resto de las islas. Pues todas sufrieron un proceso colonizador similar.

El doctor Bethencourt expone y justifica sus planteamientos científicos sobre la pervivencia del pueblo guanche: “...Salvo los muertos en combate que fueron menos de lo que presumen los ponderativos, entre guerreros, mujeres, viejos, muchachos y niños acogidos a los convenios, puede asegurarse sin pecar de exagerado, que constituyeron las nueve décimas partes de la nueva población con relación a los españoles; y como de este asunto hemos de ocuparnos con mayor amplitud al tratar de la conquista de Tenerife, lo tomamos por ahora de ejemplo y aplazamos para entonces las razones en que apoyamos nuestros asertos.

 

Al celebrase la paz de Tahoro de los Realejos y hablando en cifras redondas, existían en Tenerife 20.000 guanches de todas edades y sexos aunque predominando mujeres y niños, de los cuales unos 5.000 continuaron rebelados en medio de los montes sin querer darse a partido, y los otros 15.000 se mezclaron con un millar entre conquistadores y pobladores formando los núcleos de las veinte y tantas poblaciones actuales. Cuanto a mujeres europeas, como aconteció en las demás islas, eran contadas.

 

De los 1.000 entre conquistadores y pobladores que se avecindaron durante los primeros lustros, salvo unos cuantos extranjeros que por su escaso número nada significa, unas pocas docenas eran portugueses, como 200 indígenas isleños en su mayoría de Canaria y el resto de españoles, que siendo casi en la totalidad solteros se casaron con las guanchas. Aparte de que esto era natural, sábese por tradición, por lo que arrojan los archivos y sobre todo por el testimonio nada sospechoso de un comisionado inquisidor de aquella época, que hizo un padrón secreto de todas las islas, y sacó a la luz el erudito Sr. Millares.

 

En lo esencial los hechos expuestos son exactos y sólo falta aplicarles las conocidas leyes de la herencia y de cruzamiento; con las circunstancias en esta ocasión de hallarse favorecido el coeficiente o grado de afinidad sexual, por estar comprendido en el grupo llamado por Mr. Broca de homogenesia eugenésica o absoluta, puesto que tanto los naturales de las otras islas, portugueses españoles como guanches de Tenerife, proceden del mismo manantial íbero-libio.

 

Siguiendo con el ejemplo de los 1.000 conquistadores y pobladores casados con otras tantas guanchas, pues los pocos que ya lo estaban para el caso es lo mismo porque se amancebaron, resultó:

 

1.º hijos mestizos de primera sangre.

 

2.º Simplificando el ejemplo para más fácil comprensión, mestizos de segunda sangre (que es el primer grado de retorno), que comprende a los vástagos del cruzamiento de los mestizos anteriores con guanchas, que eran las que abundaban.

 

3.º Mestizos de tercera sangre (segundo grado de retorno) o sea los nacidos de la segunda sangre casados con guanchas de pura raza y así sucesivamente hasta que en el quinto o sexto cruzamiento de retorno, como la población no era alimentada con elementos de fuera sino de la tierra, desapareció por lo general todo vestigio de mesticismo (mestizaje) y reapareció el tipo de raza de la madre o séase del guanche con todos sus caracteres”.

 

Por otra parte, es evidente que el sector de la población guanche que no se mezcló con los invasores, como fueron los alzados estimados en unos cinco mil guanches, número especialmente significativo frente a la más reducida de los colonos europeos, naturalmente también se reproducían constituyendo la totalidad de las poblaciones de los altos de la isla. También se mantuvieron ajenos a la fusión con los invasores  la mayoría de los Menceyatos denominados de paces, los cuales por razones orográficas y como consecuencia de los tratados, estuvieron prácticamente vedados para los conquistadores y colonos europeos durante muchos decenios después de la conquista.

 

Modernos estudios genealógicos demuestran que hasta finales del siglo XIX la práctica totalidad de los habitantes de Güímar eran de origen guanche.

 

Cuenta el  viajero inglés del siglo XVII, Boris de Saint Vicent, refiriéndose a los guanches de Güímar que: “aún el más pobre de ellos, tiene en menos precio el casar con mujer española”.

 

Por tanto, la mayoría de las familias canarias -por no decir la totalidad-, que fueron durante diferentes épocas a poblar tierras americanas eran portadoras de genes guanches. Por otra parte, son muchos los apellidos de indudable origen guanche que aún perviven y están vigentes en muchos pueblos americanos, tales como: Garachico, Orotava, Taoro, Tahodio, Chaurero, Teida, Bencomo, Lavanda, Guanche, Ibaute o Baute etc. Sin contar a las miles de familias guanches que por imposición de los conquistadores portaban nombres y apellidos europeos, especialmente de origen español o portugués.

Como hemos dicho, el flujo forzado o voluntario de población canaria hacía las colonias españolas en América fue ciertamente importante, desde los primeros tiempos de la invasión y conquista, las expediciones de saqueo españolas hacía América hacían escala en las islas con preferencia en las de Benahuare ( La Palma ) Chinech (Tenerife) Tamaránt (Gran Canaria)  y Gomera ya que éstas eran las más ricas en recursos, para avituallar a las flotas, hacer aguadas, cargar leña, frutas frescas, pescado salado, tasajos y animales vivos, así como para la recluta de soldados, marinero o posibles pobladores, mediante promesas y la más de las veces mediante secuestro, práctica de reclutamiento habitual en la época entre piratas y aventureros.

Este éxodo forzado o consentido de los canarios alcanzó tal magnitud que en ciertas etapas las islas quedaban prácticamente despobladas, situación que  llegó a alarmar a los propios colonos y criollos españoles, hasta el punto que hicieron llegar sus temores ante la monarquía española de la metrópoli, generando conflicto entre esta y los criollos quienes alegan que las islas quedan indefensas e improductivas. Por su parte la metrópoli promueve las primeras emigraciones clandestinas con la complicidad de las autoridades coloniales.

En 1492, 1493, 1502: Hace escalas el aventurero Cristóbal Colón en Winiwada (Las Palmas) un trascendental puente marítimo en los comienzos de la invasión y depredación de América. En la primera travesía el 6 de septiembre de 1492 con el alisio ventando a favor, Colón salio del Puerto de Ipalam o Hipalam (San Sebastián de La Gomera ) donde había hecho escala y estancia durante 27 días para visitar a quien había sido su amante en la corte castellana Beatriz de Bobadilla. En dos de sus tres travesías posteriores, fondeó en  esta pequeña isla canaria para visitar a esta ninfómana.

Muchos guanches de La Gomera son sumados a la tripulación de Colón desde sus primeros  viajes. Uno de estos guanches se hizo célebre, porque en la isla de Guadalupe apresó a una nativa tras una veloz carrera que admiró a toda la tripulación española.

“Entre 1492 y 1506, al menos doce de las mayores expediciones hacia el Nuevo Mundo hacen escala en La Gomera. Entre ellas las capitaneadas por Colón, Alonso de Ojeda, Américo Vespucio, Pedrarias, La Cosa, Yánes  y Ovando. Por ello, canarios o colonos residentes en Canarias se convierten por las buenas o la fuerza en expedicionarios de conquista y colonización. Pedro de Mendoza recluta tres compañías de voluntarios en ruta al Estuario de La Plata, donde efectuará la primera fundación de Buenos Aires sobre 1535. Al año siguiente, Pedro Fernández de Lugo, hijo del primer Adelantado, embarca 1.500 soldados para la conquista de Santa Marta en Colombia, canarios la mitad de ellos. Pedro de Heredia en el Sinú, Diego de Ordáz en Paria (Venezuela), Hernando de Soto en Florida, Jorge Spira en Coro (Venezuela), y Francisco de Montejo en Yucatán, entre otros, contribuyen a ese movimiento migratorio. Se calcula en 10.000 el número de canarios emigrados a América en una centuria.” (Ángel Suárez Padilla) 

La Corona de la metrópoli española por  Real Cédula de 1678 impone que debían ser trasladadas a la isla de Santo Domingo, Venezuela y las Antillas por los mercaderes y navieros criollos canarios 50 familias de la colonia por cada mil toneladas de comercio a cambio de no pagar el impuesto de avería. Por ello serían generalmente particulares canarios o españoles a cambio de privilegios los promotores de tales iniciativas pobladoras, situación que se mantuvo durante mucho tiempo. Así, la fundación en las afueras de Santo Domingo de San Carlos de Tenerife en 1684. Aunque al principio tuvieron dificultades, fueron afectados por las epidemias y tuvieron que cambiar su ubicación, prosperó como centro abastecedor de productos agrícolas a la capital. Desde 1690 en que 25 familias canarias fueron agregadas a la población de la segunda ciudad del país, Santiago, en el fértil valle norteño del Cibao. 

En 1704 fue la fundación con familias canarias de la villa de Hincha. En años anteriores había tenido lugar la de Banica. A ella se le uniría en 1733 la de San Juan de la Maguana con hateros próximos, vecinos de Azua e isleños canarios dispersos.

Desde el puerto de Añazu n Chinech (Santa Cruz de Tenerife) parten el 27 de Marzo de 1730 la diez familias canarias (unas 50 personas) destinadas a la fundación de San Antonio de Texas. Hasta que llegaron a San Antonio transcurrió casi un año durante el cual sufrieron calamidades sin cuento, finalmente fundaron la ciudad en 1731.

 

El día 1 de Agosto de 1731 el Capitán Almazán convoca a los canarios para la constitución del Cabildo, que se llamará Cabildo de San Fernando de Texas. Éste sería el primer gobierno municipal creado en todo Texas, y que estaba compuesto en exclusiva por canarios.

 

Unos 2.500 canarios que fueron llevados a Luisiana entre 1778 y 1783 cuando esta parte de América del Norte pertenecía a España. Allí les dieron tierras para dedicarse a la agricultura. Un objetivo adicional era que estos colonos canarios sirvieran de barrera frente a la Luisiana controlada por los británicos. Los canarios participaron también como soldados en la guerra de la Independencia de Estados Unidos contra los británicos y en la posterior contienda de 1814.


A finales del siglo XVIII, durante unos años, Luisiana pasó a manos del imperio español. Para asegurarlo, se empleó nuevamente en las tareas coloniales a los canarios, que en América son mejor conocidos como isleños.

 

Los franceses trataron sin éxito de absorberlos, entre otras cosas afrancesando sus apellidos, imitando en esto a los españoles que hicieron lo propio con los guanches.

Posteriormente, con la venta de Luisiana a Estados Unidos, las diferentes comunidades canarias, que habían continuado con un desarrollo independiente, proseguirían con diferentes niveles de aislamiento, conservando en desigual forma su cultura de origen.

Su historia es parte de Canarias, ya que siguen siendo canarios.

En 1545 se obligaba a Francisco de Mesa a fundar un pueblo en el lugar de Montecristo, de la isla de la Española , con 30 vecinos casados en las Islas Canarias. Este hecho condicionó la salida en masa de habitantes creando una verdadera despoblación que motivó que el rey de la metrópoli Felipe II prohibiera la salida de vecinos, necesarios para la defensa de la colonia. En 1659, para evitar la pérdida de Jamaica, "nada mejor que una armada despachada de la península ibérica cargada de gentes que han de ser de trabajo y provecho, como lo es la de las Canarias".

 

En 1814 la migración canaria se centró únicamente en Cuba y Puerto Rico, Son años de intensa migración en la que los canarios se dedican en la provincia de La Habana al abastecimiento interno o como mayorales de las plantaciones azucareras.

“Desde los años cuarenta del  XIX se asiste a un proceso de paulatina sustitución de la mano de obra esclava negra por la semi-esclava blanca denominados asalariados agrícolas la mayoría de ellos canarios.  La política gubernamental rechazaba la colonización blanca. Veía en el predominio numérico de la esclavitud negra un freno a las tendencias independentistas. En el marco de la Guerra de los Diez Años (1868-1878), la emigración canaria era considerada por los autonomistas y separatistas cubanos como diferenciada de la española, lo que llevó a contraponerla y potenciarla. 

La fórmula habitual de la emigración era la contrata. La complicidad y el fraude presiden la actuación de las clases dominantes criollas canarias. La extinción definitiva de la esclavitud fue en 1886. Se calcula entre 50 y 60.000 el total de los emigrantes isleños canarios en la segunda mitad del XIX.” (Mgar.net)

Datos de la época revelan además que, en la primera mitad del XVIII, cerca del 50 por ciento de los pobladores provenían de las islas Canarias. Entre 1913 y 1914 Cuba acogía a más del 85 por ciento de quienes salieron por el puerto de Tedote en Benahuare (Santa Cruz de La Palma. )

Los canarios en Cuba tienen en su historial ser promotores de la fundación de Matanzas (1693), Sagua, San Carlos de Nuevitas, Manzanillo y Santiago de las Vegas, además de un gran aporte poblacional en la de Camaguey.

Actualmente la mayor cantidad de descendientes y de isleños canarios natos podemos encontrarlos en la zona central del país, principalmente en la población de Cabaiguán, Taguasco y Zaza del Medio, en la provincia de Sancti Spíritus.

Por estas razones, hoy el 80 por ciento de los habitantes de este municipio espirituano son fundamentalmente de origen canario.

En número de ciudadanos canarios que actualmente residen en el exterior -y con ellos nuestros genes-, es ciertamente importante. De ello nos proporciona una idea el hecho de que en las campañas electorales de los partidos seudo nacionalistas dependientes, así como los sucursalitas (PESOE) (PP) etc., que desarrollan sus actividades políticas y onubilantes en esta colonia, desplazan costosas delegaciones a los países americanos con objeto de captar los votos de los ciudadanos canarios residentes en los mismos, la más de las veces falseando la realidad sociopolítica de nuestra nación, ofreciendo dádivas y creando falsas expectativas económicas. Son los mismos que después en el interior fomentan la endofobia, eliminan de las escuelas las asignaturas sobre Historia de Canarias, promueven la especulación salvaje de nuestro suelo y fomentan el empleo para foráneos en detrimento de las canarias y canarios.

 

Los mismos que crean y sostienen tópicos peyorativos o denigrantes para los canarios, tales como, aplatanados, perezosos, indolentes, moros con corbata, y especialmente el de magos como sinónimo de brutos, analfabetos etc. Es precisamente la condición de  Mago o Maga después del de independentista el que confiere mayor dignidad a las canarias y canarios bien nacidos, pues Mago quiere decir: Adorador de la Sol es decir, de La Diosa Magek , y parafraseando a  nuestros sabios magos diremos: “Usted me llama mago con intención de ofender, pero no sabe que me está cubriendo de flores de la cabeza a los pies.”

 

Hacemos votos para que un día no lejano estos compatriotas de la diáspora puedan regresar a su matria (patria) y puedan disfrutar en ella de las mismas libertades políticas, sociales y espirituales de que  disfrutan en sus países de acogida, es decir, en  una Nación Canaria en Libertad y Justicia Social.

 

Marzo de 2009.

 

Fuentes consultadas:

 

Leonel García

Montevideo

En: El País digital de Montevideo.

 

José Tomás Bethencourt Benítez

Endofobia en Canarias

En: http://elguanche.net/conlafirmadejosetbethencourt.htm

Víctor Ramírez Rodríguez

Palabras libertarias para una conciencia

Canaria universalista.

Edición: Gallo Kíkere

Canarias, 2007.

 

El corresponsal, www.elcorresponsal.com.uy.

 

Castro-Guerra, D. Zambrano Guzmán O.

Mestizaje, distancias genéticas, población venezolana

Rev. Esp. Antrop. Biol. (2000) 21: 111-118

 

Ángel Suárez Padilla     

La emigración canaria hacia América       

 

Isleños de Luisiana:

http://www.mgar.net/var/stbernar.htm

 

Juan Bethencourt Alfonso

Historia del Pueblo Guanche. Tomo I.

Francisco Lemus, Editor. La Laguna.