DIOSA CHAXIRAXI VERSUS
VIRGEN DE CANDELARIA
HISTORIA DE UNA USURPACIÓN (III)
Guayre
Adarguma *
El
acoso a

El
culto más antiguo de la humanidad es el culto a la Diosa-Madre. Un culto a la
Gran Madre, a la tierra, la fertilidad, el misterio de la vida y la vida misma
en suma. Era la Deidad de nuestros ancestros, del Paleolítico, regido por las
leyes del matriciado, representada por las estatuillas, con todos los atributos
femeninos muy marcados, de las Venus.
Casi
todas las figurillas encontradas están desnudas y sus características físicas
son muy parecidas. Tanto sus exageradas formas nutricias y sexuales como sus
cabezas carentes de rasgos hacen dudar de que estemos ante representaciones
realistas de la mujer paleolítica; más bien sugieren una interpretación simbólica
(las formas generosas remiten a la abundancia de bienes terrenales).
Miles de
estatuillas (un 90%) de la Reina del Cielo han sido igualmente desenterradas en
el lugar de nacimiento del Judaísmo y La Cristiandad a través de excavaciones
arqueológicas en el antiguo Canaan, anterior a la invasión de los Levitas
(Luvian) a la tierra que fluye leche y miel (Éxodo 33:3).
Según
recoge el Diccionario de Ciencias Sociales y Políticas de Torcuato Di Tella: la
Diosa-Madre: “fue el centro religioso y cultural de los antepasados humanos
durante el Paleolítico Superior y en las culturas agrícolas del Neolítico,
del 20 mil al 3 mil antes de la era occidental actual, cuando se impusieron las
culturas e imperios clásicos de orientación guerrera masculina y la difusión
del monoteísmo del dios padre (judío, cristiano o islámico)”
Estas
comunidades -prehelénicas, precélticas, prehindúes, preamricanas etc.- que
adoraban a la Diosa Madre Universal no eran matriarcales ni patriarcales, eran
matricias, porque todos asumían su origen en una Madre, pero ninguno estaba
sobre el otro, no había más fuertes y más débiles porque las debilidades de
uno eran la fortaleza de las otras, y viceversa. Según
las tradiciones griegas, un personaje femenino llamado Eurínome, “la Diosa de
Todas las Cosas” surgida del Caos, es la que dio inicio a la creación.
Pero
todo eso fue arrasado, oscurecido, violado como los hombres depravados violan a
las mujeres, como Zeus fuerza a Hera, la Diosa del cielo, y a Europa, Asteria,
Leda, Némesism, Metis y a otras diosas que habitaran el Olimpo bajo las reglas
del todopoderoso y machista Dios del Trueno.
En
la antigüedad cada pueblo que la adoró la nombró de un modo distinto: En china, a la Diosa-Madre
se le llama -Shingmoo-, que significa
-Santa Madre-.
Se puede ver su imagen con un niño en sus brazos y rayos de gloria saliendo de
su cabeza, y en la India, se le nombraba Indrani y Kali. Todas, con un niño es sus brazos.

Nin-hursag y Nana en
Sumer; Hepat en Babilonia, Mami
en Mesopotamia, Innana, Astarté,
Ishtar o Asherah en
Oriente Medio; para los
troyanos, Pesinuntica ("Madre de los dioses"); los atenienses, Minerva
Cecrópea; los chipriotas, Venus Pafia; los cretenses, Diana, o Rhea los etiopes, arrios y
egipcios, Isis o Hator;
los sicilianos, Proserpina, y los eleusinos, Ceres ("Madre primera de los
panes"). Kubaba en Turquía, Semele en
Tracia y Frigia; Zemyna en
Lituania; Brighid; Cerridwen;
Morgana; Virgo Partitura (celtas); Freya; (en Escandinavia) Para el pueblo germano Hertha
era la Diosa-Madre adorada. Era representada con
un niño sostenido en sus inertes brazos. Los nórdicos llamaban a
la Diosa-Madre Disa... la lista
es interminable.
En Grecia Cibeles; Atenea;
Afrodita; Ártemisa; Démeter; Hécate; Hera: Hestia; Perséfone entre otras
advocaciones. En Roma Aradia; Diana; Venus o Fortuna;
Juno; Bellona, Vesta; Ranusia, entre otras, para los etruscos Nutria,
En África cuyo nombre
según algunos entendidos toma de la Diosa
de
este nombre representada por una mujer bizarra, de porte oriental sentada sobre
un elefante y que sujeta en una mano el cuerno de la abundancia y un escorpin en
la otra. Otra advocaciones de la Diosa-Madre son: Meti y
Mawu.
En el Continente americano en la época en que era desconocido para el
resto del mundo el culto a la Diosa-Madre era practicado por todos los pueblo
del mismo, la divinidad existe bajo los nombres de Pacha-Mama o Mamanchic para los Incas; Mapu para los Mapuches; Ixchel,
la Hera del panteón Maya; Coatlicue
para los Aztecas; la Nuna de los
esquimales; Tacoma de los
Salish; Maka Ina de los Siux
Oglalas; Iyatiku de los Keres y Kokyang
Wuthi de los Hopis, Tari; en los Kond-Okui, además de otros muchos.
El culto
a la Diosa Madre fue arrumbado por el Neolítico, los dioses masculinos, la
propiedad de la tierra, la necesidad de su transmisión al vástago. El
predominio masculino en suma. Tuvo el Paleolítico mucha mayor igualdad de
sexos, muy alejada de la tópica, falsa y recurrente imagen del cavernario
arrastrando a la hembra de los pelos.
El
cambio de una sociedad nómada cazadora a otra sedentaria agricultora otorgó
protagonismo a la figura femenina. Se estableció un vínculo entre la
fertilidad de la tierra y la fecundidad de la mujer: las mujeres no sólo
trabajaban los cultivos, sino que se convirtieron en responsables de la
abundancia de las cosechas, pues sólo ellas poseían el misterio de la creación.
La vida humana empezó a asimilarse al ciclo vegetal: tras ser engendrados (la
tierra pasa a transformarse en una enorme matriz), tanto los hombres como las
plantas crecen y terminan regresando a las entrañas terrestres cuando mueren.
Asimismo, esta evolución hizo que la sacralidad femenina cobrase mayor
importancia. En el Mediterráneo Oriental (Egipto, Fenicia, Frigia y Grecia)
empezaron a adorarse la Diosa bajo
los aspectos de Isis, Cibeles y Rea, consagradas a la fecundidad vegetal, animal
y humana.
Es la
Diosa “soberana”, que “resplandece con gran majestad”, era adorada en su
calidad de cultivadora, segadora y aventadora del grano. Se representaba con una
larga cabellera que le cubría la espalda, una corona de flores que adornaba su
cabeza y una túnica oscura “sembrada toda de unas estrellas muy
resplandecientes, en medio de las cuales el Luna de quince días lanzaba rayos
inflamados”. Pero dejemos que la propia Divinidad sea quien se presente: “Soy
madre y natura de todas las cosas, señora de todos los elementos, principio y
generación de los siglos, la mayor de los dioses y reina de todos los difuntos,
primera y única sola de todos los dioses y diosas del cielo, que dispenso con
mi poder y mando las alturas resplandecientes del cielo, y las aguas saludables
de la mar, y los secretos lloros del infierno. A mí, sola y una diosa, honra y
sacrifica todo el mundo en muchas maneras de nombres”.
Con
el auge de las sociedades guerreras y depredadoras sus dirigentes necesitan
crear elementos unificadores capaces de aglutinar las diferentes comunidades al
tiempo que les permita no sólo afianzarse en el poder, sino extender sus
dominios territoriales y económicos, para conseguir sus propósitos necesita
dominar a los pueblos. Ahora bien, someter a los pueblos mediante el terror es
dificultoso y requiere de ingentes y costosos efectivos armados, por tanto,
llegan a la conclusión de que la manera más fácil y efectiva de lograr la
obediencia ciega es el sometimiento religioso. Pero como los preceptos
espirituales y morales emanados de la Diosa no son nada proclives a las guerras,
deciden crear un dios a imagen y semejanza de sus propósitos, es decir, un dios
masculino, celoso que exige total entrega incondicional, vengativo,
inmisericorde, guerrero sediento de sangre de inocente y exterminador de
pueblos, camuflado bajo aparentes principios morales con los cuales el fin último
perseguido es el mayor sometimiento de los pueblos. Todo ello ayudado por una
emergente casta sacerdotal masculina perteneciente a los estamentos dominantes,
cuando no eran los propios reyes quienes asumían
la dirección religiosa de las masas.
La
religión judeocristiana, tal como la conocemos, sería sólo una manifestación
más del patriarcado.
El
ejemplo más notable que nos ha legado la historia es el del pueblo israelita,
una vez que fueron expulsados de Egipto en su deambular por el desierto del Sinaí,
sus dirigentes dispusieron de cuarenta años para unificar las diferentes tribus
y crear un estado (sin territorios) ultra nacionalista bajo el patrocinio de un
dios único en nombre del cual fueron borrados de la faz de la tierra todos los
disidentes. Una vez conseguida la unidad nacional cimentada en ríos de sangre y
disponiendo de una juventud adoctrinada para la guerra de exterminio, al grito
de ¡Anatema! se lanzaron como una pandemia sobre los territorios del entorno
aniquilando a todo ser viviente, no escapando en ocasiones ni siquiera los
animales domésticos a pesar del valor económico de los mismos, todo ello
amparado en la supuesta promesa de su dios Yahveh
de “la tierra prometida”.
Un aspecto curioso de este dios es que,
como buen guerrero depredador, exigía su parte del botín de guerra en oro,
plata, esclavas vírgenes y cabezas de ganado, otra cuestión es: ¿Para que
necesitaba Yahveh esclavas mozas y vírgenes? ¿Por qué el resto de las mujeres
de los pueblos vencidos eran pasadas a cuchillo? Y todo esto bajo unos supuestos
mandamientos morales redactados por Moisés, los cuales iban dirigidos a la
plebe pues las castas dirigentes han venido haciendo caso omiso de los mismos
hasta la actualidad.
Hace
más de 4.000 años, un hombre llamado Abraham oyó una voz que le ordenaba
matar a su hijo primogénito, Isaac. La voz afirmaba ser dios, de manera que
Abraham se dispuso a obedecer hasta que el mismo dios (sanguinario) paró la
mano de Abraham cuando, cuchillo en mano, se disponía a sacrificar a Isaac.
Aquel dios quedó complacido con la obediencia de Abraham dispuesto a matar a su
hijo pequeño, dejando claro que este tipo de hombres dispuestos a matar niños
al oír una voz eran de su agrado, los elegidos, los espiritualmente dotados.
Desde
Abraham, los hombres tenían legitimación moral para matar, su dios se lo
ordenaba. Los hijos dejaron de ser de sus madres, los hombres tenían comunicación
directa con un poder superior que podía ordenar enviarlos a la muerte y a
matar. Y había que complacer a aquel dios cruel y guerrero.
Desde entonces se abrió la veda para caza del “no creyente” y no ha cesado el acoso y la persecución contra los fieles de la Diosa-Madre. Uno de los inquisidores más contumaces fue Jeremías, quien arremetió contra la Diosa-Madre Astaroth o Asherah (Ver cap. 2 del libro de los Jueces) que era adorada como La Reina del Cielo, de acuerdo al libro del profeta Jeremías: “(Jeremías 7.16-20)
Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni
me ruegues; porque no te oiré. ¿No ves lo que éstos hacen en las ciudades de
Judá y en las calles de Jerusalén? Los hijos recogen la leña, los padres
encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina
del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira. ¿Me
provocarán ellos a ira? dice Jehová. ¿No obran más bien ellos mismos su
propia confusión? Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que mi
furor y mi ira se derramarán sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los
animales, sobre los árboles del campo y sobre los frutos de la tierra; se
encenderán, y no se apagarán.”
¿Quien es la Reina del Cielo?
Jeremías
44.7-30
“Ahora, pues, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: ¿Por
qué hacéis tan grande mal contra vosotros mismos, para ser destruidos el
hombre y la mujer, el muchacho y el niño de pecho de en medio de Judá, sin que
os quede remanente alguno, haciéndome enojar con las obras de vuestras manos,
ofreciendo incienso a dioses ajenos en la tierra de Egipto, adonde habéis
entrado para vivir, de suerte que os acabéis, y seáis por maldición y por
oprobio a todas las naciones de la tierra? ¿Os habéis olvidado de las maldades
de vuestros padres, de las maldades de los reyes de Judá, de las maldades de
sus mujeres, de vuestras maldades y de las maldades de vuestras mujeres, que
hicieron en la tierra de Judá y en las calles de Jerusalén? No se han
humillado hasta el día de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en mi ley
ni en mis estatutos, los cuales puse delante de vosotros y delante de vuestros
padres.
Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que
yo vuelvo mi rostro contra vosotros para mal, y para destruir a todo Judá. Y
tomaré el resto de Judá que volvieron sus rostros para ir a tierra de Egipto
para morar allí, y en tierra de Egipto serán todos consumidos; caerán a
espada, y serán consumidos de hambre; a espada y de hambre morirán desde el
menor hasta el mayor, y serán objeto de execración, de espanto, de maldición
y de oprobio. Pues castigaré a los que moran en tierra de Egipto como castigué
a Jerusalén, con espada, con hambre y con pestilencia. Y del resto de los de
Judá que entraron en la tierra de Egipto para habitar allí, no habrá quien
escape, ni quien quede vivo para volver a la tierra de Judá, por volver a la
cual suspiran ellos para habitar allí; porque no volverán sino algunos
fugitivos.
Entonces todos los que sabían que sus mujeres habían ofrecido incienso a
dioses ajenos, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia,
y todo el pueblo que habitaba en tierra de Egipto, en Patros, respondieron a
Jeremías, diciendo: La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, no la
oiremos de ti; sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha
salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo, derramándole
libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y
nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalén, y
tuvimos abundancia de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno.
Mas,
desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle
libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos. Y cuando
ofrecimos incienso a la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿acaso le
hicimos nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin
consentimiento de nuestros maridos?
Y habló Jeremías a todo el pueblo, a los hombres y a las mujeres y a todo el
pueblo que le había respondido esto, diciendo: ¿No se ha acordado Jehová, y
no ha venido a su memoria el incienso que ofrecisteis en las ciudades de Judá,
y en las calles de Jerusalén, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y
vuestros príncipes y el pueblo de la tierra?
Y
no pudo sufrirlo más Jehová, a causa de la maldad de vuestras obras, a causa
de las abominaciones que habíais hecho; por tanto, vuestra tierra fue puesta en
asolamiento, en espanto y en maldición, hasta quedar sin morador, como está
hoy. Porque ofrecisteis incienso y pecasteis contra Jehová, y no obedecisteis a
la voz de Jehová, ni anduvisteis en su ley ni en sus estatutos ni en sus
testimonios; por tanto, ha venido sobre vosotros este mal, como hasta hoy.”
Y dijo Jeremías a todo el pueblo, y a todas las mujeres: Oíd palabra de Jehová,
todos los de Judá que estáis en tierra de Egipto. Así ha hablado Jehová de
los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres hablasteis
con vuestras bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos
efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer incienso a la reina del
cielo y derramarle libaciones; confirmáis a la verdad vuestros votos, y ponéis
vuestros votos por obra. Por tanto, oíd palabra de Jehová, todo Judá que
habitáis en tierra de Egipto: He aquí he jurado por mi grande nombre, dice
Jehová, que mi nombre no será invocado más en toda la tierra de Egipto por
boca de ningún hombre de Judá, diciendo: Vive Jehová el Señor. He aquí que
yo velo sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de Judá que
están en tierra de Egipto serán consumidos a espada y de hambre, hasta que
perezcan del todo. Y los que escapen de la espada volverán de la tierra de
Egipto a la tierra de Judá, pocos hombres; sabrá, pues, todo el resto de Judá
que ha entrado en Egipto a morar allí, la palabra de quién ha de permanecer:
si la mía, o la suya. Y esto tendréis por señal, dice Jehová, de que en este
lugar os castigo, para que sepáis que de cierto permanecerán mis palabras para
mal sobre vosotros. Así ha dicho Jehová: He aquí que yo entrego a Faraón
Hofra rey de Egipto en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su
vida, así como entregué a Sedequías rey de Judá en mano de Nabucodonosor rey
de Babilonia, su enemigo que buscaba su vida.
Vemos
que el Dios judeo-cristiano finalmente ha captado el mensaje, que el pueblo va a
adorar a
Su temprano culto ubicuo, al que el propio Rey Salomón le rindió culto
(1 Reyes 11:5) también se convirtió en el competidor dominante durante la Edad
de Hierro, para la formación concreta del monoteísmo hebreo, antes de que
fuera desfigurado y suprimido (Ezequiel 9:4-7, Is.13:18, Num. 33:50-52).
“Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que
vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los
collados, y debajo de todo árbol frondoso. Derribaréis sus altares, y quebraréis
sus estatuas, y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis
las esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar”. (Deut
12:2-3)
Miles de estatuillas (un 90%) de la Reina del Cielo han sido igualmente
desenterradas en el lugar de nacimiento del judaísmo y la cristiandad a través
de excavaciones arqueológicas en el antiguo Canaan, anterior a la invasión de
los Levitas (Luvian) a la tierra que fluye leche y miel (Éxodo 33:3).
“Rompan y boten sus altares, quiebren sus piedras sagradas y corten su
Asherah”
(Éxodo 34:13)
“Y yo acabaré todo su regocijo, sus fiestas, sus lunas nuevas, sus
sabats, y todas sus fiestas solemnes”. (Hosea
2:13)
Según recoge un tratadista: “La palabra Hebrea para Asherah, que
tiene lugar más de cuarenta veces en la Biblia, sugiere para los estudiosos
alguna conexión con la bien conocida Diosa Madre Cananita Asherah. La etimología
de la palabra en hebreo no está clara. Puede derivar de un verbo que significa
“pisar, andar, ir derecho.” Los textos Ugaríticos Cananeos de los siglos
14-
Así pues, está claro que originalmente en el antiguo Israel había
una Diosa llamada “Asherah”, asociada
con los árboles y santuarios en los altos, que podía ser simbolizada a veces por un palo de madera o la imagen de un árbol.
Esta tradición referente a la Diosa vino a ser anatema con el tiempo, pero,
quedó perpetuada sólo mediante referencias veladas en la Biblia Hebrea.” (Ángel
G. 2007)
Mientras los judíos estuvieron confinados en su propio universo en
las sociedades politeístas más desarrolladas de su tiempo, la greco-romana,
los fieles de la Diosa practicaban sus cultos y ritos, existiendo plena
tolerancia entre las diferentes religiones.
La
suplantación de la Diosa
En
todo el mundo los pueblos continuaron a adorando a la Diosa-Madre aún mucho
tiempo después del advenimiento del cristianismo. En muchos lugares se adoraban
contemporáneamente al dios cristiano y a los dioses paganos, e incluso los
sacerdotes cristianos venían iniciados en los misterios paganos. En los
primeros tiempos del judeo-cristianismo mientras los cristianos tuvieron interés
en coexistir con el paganismo (en efecto no tenían alternativa, porque los
paganos los superaban numéricamente), dioses y Diosas fueron admitidos en el
panteón cristiano como santos, y las celebraciones paganas paulatinamente
fueron mantenidas, transformadas en festividades cristianas.
Esto fue así hasta que una secta monoteísta y masculina surgida
como una rama del judaísmo denominada cristianos, pasó de ser marginada y
perseguida como dañina para los intereses del imperio romano, a ser tolerada en
un principio y legalizada posteriormente (1314). A partir de ese momento vuelven
a resurgir los antiguos demonios del judaísmo contra la Diosa y comienza por
parte de los cristianos una de las mayores persecuciones de exterminio total de
los no cristianos recogida por la historia. (Ver capitulo 1, pagina 4)
Pero a pesar de los cientos de miles de seres humanos asesinados,
torturados, perseguidos y marginados por estas legiones de cristianos disfrazadas de santidad, no pudieron ni han
podido erradicar de la mente del ser humano la ancestral adoración a
Mediante
dogmas impuestos, concilios y decretos papales de la iglesia católica, la Gran
Madre fue transformada en la “virgen” madre de Cristo... su sexualidad
cancelada, su poder reducido de aquello de creadora del mundo a aquello de
intermediaria entre el hombre y el dios masculino.
Mas
su poder sobre el genero humano no se desvaneció jamás del todo, y aquellos
que continuaron a adorar a los viejos dioses fueron llamados magos y brujas
servidores del demonio.
A estas fechas millones de cristianos ignoran lo evidente, que el Nuevo
Testamento es una mezcla de leyenda, falsificación, testimonios confusos de
testigos presénciales y materiales tomados de otras tradiciones. Pero al negar
esa evidencia no sólo se equivocan sino que defienden frente a la crítica un
sistema cada vez más frágil.
No
es mi intención molestar con mis humildes planteamientos sobre la figura de María
a los honestos veneradores de la misma pues, en el fondo y aún desconociéndolo,
a quien realmente están venerando es a
En el denominado Nuevo Testamento (judeo-cristiano), no hay mención
del papado, la veneración o adoración de María (o de la inmaculada concepción
de María, la perpetua virginidad de María, la ascensión de María, o María
como co-redentora y mediadora), las peticiones a los santos en el cielo por su
intercesión, la sucesión apostólica, las ordenanzas de la iglesia funcionando
como sacramentos, la confesión de pecados a un sacerdote, el purgatorio, las
indulgencias, o la autoridad paralela de las tradición eclesiástica y la
escritura.
De
acuerdo a algunas fuentes islámicas: “Cuando María llegó a su fin en este
mundo, su bendita forma fue enterrada en el Monte de los Olivos. Ciertas fuentes
europeas establecen que la Virgen murió en Efeso.”
El hecho de que no encontremos en nuevo testamento la expresa frase
diciendo “María
pecó” no significa que María no haya pecado en su vida. Según
dicho texto debemos partir de que la condición normal del ser humano nacido de
mujer es ser pecador (Romanos 3:23), por ende, si María era la excepción (como
sostiene la teología católica), lo que el nuevo testamento debería aclarar
expresamente es que María nunca pecó, cosa que claramente no hace.
Si María era inmune al pecado, entonces no tenía inmundicia; y
por lo tanto, no tenía porque purificarse. Sin embargo, María al dar a luz
quedó inmunda según la ley judía y tuvo que cumplir con el rito de purificación
como cualquier mujer de su tiempo. La biblia dice lo siguiente cuando José y
María presentaron a Jesús:
“Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos,
conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor”
(Lucas 2:22)
Fueron a presentar a Jesús, de acuerdo a la ley que se describe
aquí: “Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé a
luz varón, será inmunda siete días; conforme a los días de su menstruación
será inmunda. Y al octavo día se circuncidará al niño. Mas ella permanecerá
treinta y tres días purificándose de su sangre; ninguna cosa santa tocará, ni
vendrá al santuario, hasta cuando sean cumplidos los días de su purificación.”
(Levítico 12:2 al 4)
Quizás usted piense que yo estoy ofendiendo “a
la madre de Cristo” simplemente por negar, biblia en mano,
prerrogativas otorgadas que son ajenas a la palabra del dios judeo-cristiano. En
cambio, creo más bien que “ofenderla”
es tratarla de algo que nunca fue, colocándola en lugares en los que nunca
estuvo, y suponiendo en ella atributos que jamás tuvo.
Presentar a la verdadera María “bíblica”, lejos de
ofenderla, es respetarla y honrarla como mujer.
Desde el punto de vista bíblico y objetivo, podemos decir que la
doctrina de la Inmaculada Concepción de María no es de su dios. Surgen
interrogantes como: ¿Por qué el catolicismo romano se empeña en que sus
fieles se acerquen a María en vez de a Jesús directamente?
Detrás
de todo esto podemos ver una maquinación para que se pierda el horizonte y la
meta a la cual pretendemos llegar
los verdaderos seguidores de la Diosa-Madre Universal.
Antes de las revelaciones al profeta Mahoma las tribus árabes adoraban
a la Diosa-Madre.
Uno de los sitios para este culto de las “huestes del cielo” era La
Meca. Con respecto al Kaaba de La Meca, aquel más santo de los santos
musulmanes, Walker escribe: “La
urna de la sagrada piedra en La Meca, anteriormente dedicada a la pre-islámica
Triple Diosa Manat, Al-Lat (Alá), y Al-Uzza, la “Anciana” a quien los
hombres de la tribu de Mahoma, los Koreshitas, le rendían culto. La piedra
también fue llamada Kubaba, Kuba, o Kube, y ha sido vinculada con el nombre de Cybila
(Kybela), la Gran Madre de los Dioses. La piedra llevaba el emblema del yoni,
como la Piedra Negra a la cual los votarios de Artemio le rendían culto.
Ahora
es considerada como el santo centro del Islam patriarcal, y su simbolismo
femenino ha estado perdido, aunque sacerdotes de la Kaaba todavía son conocidos
como los Hijos de la Mujer Anciana”.
En cuanto al Dios del Islam, Alá, Walker dice lo siguiente:
“La tardía masculinización islámica de la Diosa árabe,
Al-Lat o Al-Ilat - la Allatu de los babilónicos - anteriormente se le rendía
culto en la Kaaba en La Meca. Se ha mostrado que “el Alá del Islam” es una
transformación masculina de “la primitiva deidad lunar de Arabia.” Su
antiguo símbolo de la luna creciente todavía aparece en las banderas islámicas,
aunque los Musulmanes modernos ya no admiten ningún simbolismo femenino
conectado con el total patriarca, Alá”.
De hecho, el Corán
verifica el estatus lunar o cielo-nocturno de Alá: “Recuerden el nombre de
nuestro Señor mañana y tarde; por el tiempo de la noche ríndasele culto: alábelo
todo el tiempo de la noche”. (Q 76:23)
Y
en Q 2:189: “Si lo cuestionan sobre las fases de la luna. Digan: “Son
estaciones arregladas para la humanidad y para la peregrinación.”
Estimado
lector, si has tenido la paciencia de leer lo anteriormente expuesto quiere
decir tienes curiosidad o interés por el tema tratado, en todo caso, recibe mi
gratitud y reconocimiento por la atención y tiempo dedicados, pero lo hasta aquí
expuesto es sólo una puesta en antecedentes, situación, preludio o excusa para
tratar de la usurpación que por parte del colonialismo español hemos sufrido
los canarios de Nuestra Ancestral Diosa-Madre Chaxiraxi. En capítulos
posteriores desarrollaremos lo más brevemente posible algunos aspectos de dicha
usurpación y finalizaremos con la divulgación de los documentos relativos al
denominado “Pleito de los naturales de Candelaria” por recuperar la posesión
de la imagen de la Diosa Chaxiraxi (virgen de Candelaria) procedentes del fondo
de Ossuna y actualmente depositados en el fondo Histórico del Ayuntamiento de
La Laguna (Caja 0; expediente 10) los cuales en su día fueron sacados a la luz
pública en la obra de D. Juan Bethencourt Alfonso Historia
del Pueblo Guanche, y que creo que merecen
ser divulgados.
Continuará…
Abril
de 2009
Imágenes:
1 y 2 tomadas de: http://elumbralinexplorado.iespana.es/mitologia/la_diosa_dana.htm
3,
Imagen de Gustavo Doré, tomada de: www.labibliaweb.com