DIOSA CHAXIRAXI VERSUS
VIRGEN DE CANDELARIA
HISTORIA DE UNA USURPACIÓN (V)
Guayre Adarguma *
La
historia es una ciencia social que hace posible el logro de un conocimiento
científico similar al de las demás ciencias sociales. La historia logra
captar, comprender y exponer los orígenes del presente. La historia se ocupa de
las sociedades, en movimiento o sea de los cambios.
Desde
la invasión de los españoles a la isla Chinech (Tenerife), la formación de la
sociedad criolla tinerfeña estuvo marcada por la violencia explícita e
implícita de la imposición de un grupo minoritario y la necesidad, por
parte, de estos de asentar un proyecto de dominación y de ordenamiento de la
sociedad invasora; lo que Rolando Mellafe ha denominado la captura del poder, y
que impuso la adopción de formas católicas para los matrimonios y bautizos, así
como la entrega o esclavización de mujeres guanches para formar estas nuevas
familias criollas que trataría de perpetuar un nuevo tipo de asentamiento
europeo en una cohabitación de los invasores con el grupo de origen.
Paralelamente
a la conquista bélica de la isla, se fueron estableciendo estructuras de poder
europeo organizados en torno a centros administrativos y poblados-fuertes, desde
donde se originaron los actuales pueblos y ciudades de nuestra isla.
La
imposición de un sistema político-económico, acompañado por la fuerza
militar, ha dejado a los pueblos sin la oportunidad de participar en decisiones
fundamentales de su nación y de recibir los beneficios que tal proyecto pudiera
significar.
Se puede
decir que el militarismo ha estado vinculado al fenómeno religioso desde hace
mucho tiempo y de diversas maneras. Tanto el militarismo como la religión
pertenecen a la infraestructura ideológica de la sociedad invasora. Por lo
tanto, no es de extrañar que en muchos sentidos se encuentren, ya sea para
complementarse o para conflictuarse mutuamente.
El
poder político-económico suele revestirse con características divinas a fin
de consolidar su poder y conseguir la adhesión de las masas populares.
En
este contexto fue donde se impusieron esencialmente las nuevas formas de vida,
comportamientos, creencias, la religión cristiana y normativas impuestas por el
grupo conquistador que coexistieron con las prácticas y ritos de la población
guanche, aunque los espacios vitales se diseñaba y controlaba desde las
instancias del poder centralizado por la metrópoli: Real Audiencia, Cabildo y
Prescripciones eclesiásticas.
Los
invasores tuvieron que hacer frente en el plano espiritual a una realidad que no
había cambiado, a pesar de los intentos llevados a cabo por algunos frailes en
el eremitario y casa de contratación que el siglo anterior habían construido
en Güimar, la adoración del pueblo guanche por
La tarea
evangelizadora no progresa muy bien por lo arraigado de las creencias
ancestrales del pueblo guanche. Las conversiones no son numerosas, ni mucho
menos espectaculares. Y cuando se producen, en no pocos casos, se da un
sincretismo con ritos locales, o, lo que era más frecuente, los neo-conversos
vuelven a prácticas ancestrales luego de un tiempo.
¿Qué utilidad tenia convertirse a un culto con creencias
semejantes pero con una tradición mas moderna?
La
solución la encontraron algunos hombres, que, llamándose cristianos, pensaron
en algo que era habitual en la misma iglesia católica en materia religiosa:
respetar sus imágenes cuando no podía destruirlas, eso sí, siguiendo la
tradición católica convirtiéndolas en símbolos cristianos. Pero, ¿cómo
mantener esta imagen “pagana”?, ¿existían coincidencias doctrinales que
permitiesen el cambio de nombre? Sí.
Se trata de la progenitora de todo lo que existe en el universo: “
Las
funciones que hasta ese momento había tenido
El
dominico Frai Alonso de Espinosa fue uno de los primeros europeos que en su
libro Del origen y milagros de
Del
supuesto suceso de la “aparición” otro fraile, J. Abreu Galindo, nos da la
siguiente versión:
“Hay
en esta isla de Tenerife una imagen y figura de Nuestra Señora Santa María,
con un Niño Jesús en brazos, intitulada Nuestra Señora de Candelaria, por
cuya figura Dios Nuestro Señor obra ordinariamente muchos milagros. No se sabe
ni se ha entendido como haya venido ni quién la haya traído, ni qué tanto
tiempo ha, sino só1o una fama confusa que hay de cien años, antes más que
menos, que la isla se ganase de los cristianos. Según la cuenta de los
antiguos, fue su aparecimiento año de 1390.
Dicen
que en el término de Güímar, a la banda del Sur, cuatro leguas de la ciudad
de San Cristóbal de
El
otro pastor y compañero, como vio el bulto que no se meneaba, cobró más
atrevimiento y có1era y, llegándose cerca de la imagen, para satisfacción
suya, con una tabona o laja de pedernal muy aguda quiso cortar la mano a la
santa imagen; y, pensando cortaba la mano a la imagen, que tenía con su mano,
se cortaba su misma mano, sin hacer daño en la imagen. Y, como se vía salir
sangre de su herida y mano, ciego de la có1era y siendo porfiado, tornó otra
vez a querer cortar la mano a la imagen, y cortaba su propia mano, de las cuales
heridas corría mucha sangre; y la mano de la imagen quedo sin lesión ni daño,
y los pastores quedaron el uno tullido del brazo, y el otro herido.
Los
dos pastores guanches, viéndose tan mal tratados, entendiendo ser aquella
imagen cosa del cielo, acordaron dar aviso y noticia de lo que habían visto y
con ellos había pasado, al rey de Güímar. El rey, como los vio tullido y
herido, determinó llamar a consulta a los más principales y allegados de sus
tierras y casas (aqueste llamamiento y consulta llaman ellos en su lenguaje
tagoron); y acordaron todos ir a donde la santa imagen estaba, y con ellos toda
la gente de la comarca.
Llegados
al lugar y vista la santa imagen todos quedaron admirados y espantados, viendo
la gravedad y majestad que representaba, y ninguno se atrevió ni osaba tocar en
ella, no les sucediese lo que a los pastores. El rey dijo a los pastores que
estaban lisiados, que ellos, que la habían tocado, fuesen con reverencia y la
tomasen, para llevarla a su casa, donde quería ponerla; y así se hizo y en
tocando los pastores a la santa imagen, luego a vista de todos fueron sanos, que
causó grande admiración.
Vista
por el rey de Agüímar la maravilla que en su presencia había obrado,
considerando ser cosa del cielo, dijo no era justo villanos tocasen a ella,
estando él allí y los principales de su tierra; y así la tomaron con mucho
acatamiento y decencia y gran temor. Llevándola en brazos como a un tiro de
arcabuz, se hizo tan pesada, que no pudieron menearla. El rey y todos los que le
acompañaban, visto esto, siendo antes liviana y que se podía llevar, se
hincaron todos de rodillas, suplicándole se dejase llevar donde querían
ponerla. Luego tornaron a tomar a la santa imagen en brazos y, haciéndose
liviana, tornaron a caminar con grande contento, dejándose llevar, haciendo en
aquel lugar señal, que después los cristianos hicieron allí una ermita
intitulada Nuestra Señora del Socorro, y llegaron con la imagen a la cueva, que
era como despensa del rey, que llamaban Avehon, media legua de donde apareció,
en un barranco que llaman agora Chinguaro, donde en un canto de la cueva, sobre
unas pieles de cabras, le hicieron su estancia; donde esta santa imagen hizo y
al presente hace muchos milagros.” (Fr. J. Abreu Galindo, 1977:302-304)
Leyendas
o cuentos infantiles como este han sido creados y sostenido como dogmas de fe
por el catolicismo para desarraigar la conciencia espiritual del pueblo guanche,
redescribiendo y reinterpretando una tradición milenaria ya pre existente y
obligada a asumir mediante el terror a la esclavitud y la muerte, armas
catequizadoras muy efectivas en manos de los fanáticos cristianos de la época
¿Acaso una sociedad como la guanche, con profundos conocimientos en astronomía,
matemáticas y dotada de amplios conceptos morales era incapaz de distinguir una
imagen de reducidas dimensiones de una mujer adulta? ¿Es propio de una sociedad
que tenía prohibido por ley, bajo pena de muerte, el dirigir la palabra a mujer
alguna en descampado, que algún individuo se atreviera a agredir a una supuesta
mujer? El tema de los pastores y el excesivo peso de la imagen o el
“negarse” a ser movida del lugar de la “aparición” es recurrente en
leyendas o falacias históricas similares reproducidas en América,
especialmente, como he dicho, allí donde catequizaban dominicos y franciscanos.
El
gusto por estas fábulas, como método didáctico de adoctrinamiento, ha sido de
siempre empleado por las órdenes religiosas, así el fraile Espinosa se inventa
una leyenda en torno a procesiones de ángeles que acompañaban a
Veamos
en palabras del propio Espinosa como interpretó estos sucesos:
“En
la playa que dicen de Abona, que será cuatro leguas désta de Candelaria, hacia
Las
candelas o velas que en estas playas se hallan, no son muy blancas, mas el
pabilo no se deja entender de qué sea, porque ni es estopa ni algodón, antes
en alguna manera parece de seda blanca torcida. Lo que toca a estas procesiones,
que después acá que
En
torno a estas procesiones Marín de Cubas recoge: “Tenían en sus términos
muchos ganados sueltos y salvajes, y otros tenían manso, y tenían dedicados a
la virgen de Candelaria otros pintados de blanco y varios colores; tenían
juegos y fiestas en diversos tiempos del año, y venían de África al trato de
carnes, cecina, sebo y cueros, traían cera y hacían procesión y encendían
luces a la virgen paseando la playa donde fue hallada, y esto hicieron en
secreto aún hasta el tiempo de la conquista; en sus casamientos llevaban luces
en la mano.” (Marín de Cubas, [1694]1993:221-223)
El
mismo fraile Espinosa atestigua la existencia de imágenes representativas de
nuestra Magné Chaxiraxi algunas de las cuales fueron asumidas por el
catolicismo como virgen de
“Otra
imagen de Nuestra Señora está en Garachico, cuyo aparecimiento pasa así:
Después
que la isla se conquistó muchos años, yendo unos barqueros vecinos de
Otra
imagen dicen haber aparecido en la playa de Abona, de alto de poco más de un
palmo, que la llaman Nuestra Señora de Tajo. Todas las cuales he visto y las
tienen en mucha veneración y refieren algunos milagros de ellas, que por no ser
de mi intento, no los escribo.
Sin
estas imágenes que aparecieron, hay otras de mucha devoción y que hacen muchos
milagros.
Nuestra
Señora de Guía está en el mal país de Isora, entre Santiago y Adeje, que es
imagen de mucha devoción y de quien se refieren milagros.” (A. Espinosa,
1980:78-80)
(De
este aspecto de
Así
mismo, dicho autor reconoce la existencia de una orden religiosa guanche
encargada del cuidado y culto de
La
metamorfosis a que ha sido sometida la
imagen de Chaxiraxi
Una
vez usurpada la imagen hubo que crear la leyenda de su aparición que, con
ligeros matices, es siempre la misma, suelen encontrarlas pastores o animales,
en huecos de árboles, en zarzales, pinos o espinos, cuevas y lugares y por el
motivo que sea, al intentar trasladarlas, obran un milagro que lo impide y
convence a los testigos que allí es en donde quiere la imagen permanecer.
Además
las imágenes negras de estas “apariciones” mantienen unas constantes que
son las siguientes:
Facciones
negras, no de etnia negroide; realizadas siempre en madera (excepto algunas muy
raras que son de terracota); hierática Majestad; aspecto oriental acusado; los
rasgos de
Noventa
y cuatro años después de la apropiación de la imagen de
“Esta
imagen es de mazonería hecha, perfecta y acabada, cual nunca ví otra en mi
vida.
Es
de estatura de casi cinco palmos,[2] con la peana en que tiene los pies, que
tendrá dos dedos de grueso… El rostro tiene, según
la proporción del cuerpo, muy perfecto, un tanto largo, los ojos grandes
y rasgados, que a cualquier que uno se ponga, parece que los tiene enclavados en
él; y tanta gravedad y majestad representa en ellos y en el rostro, que ninguno
la mira de hito que no se le ericen los cabellos y encojan los hombros.
El
color es algo moreno, con unas rosas muy hermosas en las mejillas…
Está
en cabellos, sin toca ni manto, y es todo el cabello dorado, con muy lindo orden
compuesto y en seis ramales trenzados y por las espaldas tendido. Tiene un lindo
niño al diestro lado, desnudo y con ambas manos asido un pajarito dorado. Este
niño está sentado sobre el brazo derecho de la imagen, y en ella lo tiene con
la mano. En la otra mano izquierda tiene un pedazo de vela verde de la misma
madera, del tamaño de un jeme,[3] y un agujero encima para poder añadir más
vela.
Está
vestida a lo antiguo, con una ropa toda dorada desde la garganta hasta los pies,
entera sin abertura alguna.” El dominico afirma en 25 de octubre de 1590 que:
“a pesar de los muchos años que la imagen tenía el manoseado en el vestir y
desvestir y las miles de procesiones, la imagen estaba tan perfecta que parecía
obra de ángeles… que para haber de hacer esta relación la ví desnuda. (A.
Espinosa, 1980:75)
La
escultura tan minuciosamente descrita por Espinosa estaba perfectamente
conservada y corresponde a las denominadas de bulto y extraordinariamente
policromada, las cuales, tanto en sus representaciones de pie como sedentes,
eran exhibidas y expuestas al culto tal cual eran. Entonces ¿por qué el
inusitado empeño de los franciscano primero y de los dominicos después en
vestir a la imagen de
manto
de
La
estrella de ocho puntas
Debemos
tener en cuenta que Espinosa describe la imagen 94 años después de usurpada.
Todos los cronista e historiadores posteriores que han tratado el tema de
Durante
casi un siglo, antes de ser descrita por el dominico, indudablemente la estatua
fue sometida a cambios externos para adecuarla al ideario mariano católico
ortodoxo.
En el
orbe católico las estatuas que representan a María, tanto las que la figuran
de pie como las sedentes, de origen egipcio o romano (cristianizadas),
generalmente son exhibidas y expuestas al culto tal cual fueron realizadas por
el artista correspondiente, pero no es este el caso de
La
estrella de ocho puntas
¿Son
estos atributos de
La
naturaleza les proporcionó a los dominicos una excelente oportunidad para
deshacerse del pesado legado que representaba la presencia de la imagen de
En
sustitución de la primitiva imagen los dominicos encargan otra nueva al
escultor orotavense Fernando Estévez del Sacramento (quien la concluye en
1830), pero en lugar de una copia de la primitiva, deciden que sea de
“vestir” es decir, una cabeza y dos manos montada sobre un caballete de
madera y, cuyo parecido con la
anterior es solamente en el color negro.
La
cuestión del niño
La
imaginería católica nos muestra siempre las figuras de la virgen portando un
niño en brazos, en ocasiones cuando esta imágenes son de procedencia
“pagana”, especialmente en la serie de vírgenes negras, caso de Isis o las
madonas romanas, estas presenta al niño sujeto al brazo izquierdo, en el regazo
(pj. Monserrat) o sentado sobre el
muslo izquierdo de la estatua, pero nunca lo portan en el brazo derecho. Algunas
como
¿Tenia
la primitiva imagen de
Recordemos
que Espinosa nos habla de la “virgen” de Guía, es decir, otra advocación
de
Guiando
la señora y atravesando un terreno cubierto de tabaibas, cardones, balos y
otros diversos árboles añosos, entre piedras de lava, llegaron al sitio que
hoy ocupa la iglesia, donde hicieron alto y se les apareció un pastor
semisalvaje, el que refirió á los viajeros que allí cerca de él por una
veredita iba y venía á menudo un perro como queriendo indicar alguna cosa;
entrándoles la curiosidad dirigiéronse todos al ignorado sitio al que el perro
guiaba. A él llegado, detúvose gruñendo el can con los ojos dirigidos á un
objeto que dentro de una cuevecita divisábase. Arrodilláronse y notaron
entonces una pequeña imagen, que recogida fue trasladada á la choza del
pastor. La señora tomó la imagen por su cuenta, ofreciendo hacerla en el
llanito de Ixora una capilla y además hacer venir el agua desde la cumbre,
cuyas ofertas cumplió. Cuando Garachico fué inundado de lavas ardiendo del
volcán que le destrozó, invocaron á dicha imagen, ofreciendo traerla a la
población si cesaba la corriente, con gran pompa y procesión; acaeció así y
todos los años sucesivos celebrábanla su fiesta, con lo que agrandó mucho el
naciente pueblo que se denominó por esta causa de Guía. Cada cinco años traíse
la imagen de Guía á Garachico en pública procesión, con gran ruído y
parrandas, por cuyo motivo se la llamó de los borrachos y á, consecuencia de
estos hechos, suprimióse tan larga y alegre romería. Los de Garachico á puro
trabajar consiguieron de los de Guía que la primitiva imagen la tomaran los de
Garachico y los de este pueblo les dieron en cambio otra nueva y mayor. Los
Brieres y los Pontes disputáronse luego en el pueblo de Garachico la posesión
de la imagen, cortándose al fin la polémica depositando la virgen en el
convento de las monjas Claras, donde hoy existe.” (Cipriano de Arribas y Sánchez;
1993:128).
Continuará:
Mayo
de 2009
[1]Estas
velas estaban confeccionadas con cera de abejares salvajes abundantes en la isla
y los pabilos con corteza de la planta Chahora y otras similares. Marín de
Cubas recoge que en un asalto efectuado antes de la invasión reglada a la isla
Chinech (Tenerife) por el mercenario Alonso de Lugo al menceyato de Icod, entre
el botín saqueado figuraba “gran porción de velas y cirios”.
[2]
102’765 Cm.
[3]
Imágenes:
1)
Imagen tomada de: www.reinadelcielo.org/
2) Imagen de
3) Imagen de la virgen negra de Regla, Chipiona (España) a la izquierda
en estado original,
a la derecha “vestida”. Imágenes tomadas de: www.Templespana.org
Continuara…