GUANCHES CON NOMBRES CATÓLICOS (I)
Capitulo I
Eduardo Pedro García Rodríguez
"La historia es, pues, necesaria; pero no es "inocente". Por
eso los pueblos se ven a veces obligados a recuperar su memoria colectiva que
les había sido arrebatada, ocultada o falsificada. (…) Porque cuando se trata
de aherrojar a un pueblo, lo primero que se hace es falsificarle o arrebatarle
la imprescindible experiencia que significa su historia. Por eso la historia
rigurosamente científica, pero que es cosa de todos, tarea en la que todos
pueden y deben colaborar, es vital para una colectividad que quiera ser libre de
sus destinos" (M. Tuñón de Lara, en: Faita)
Antecedentes
históricos
La presencia humana en el Archipiélago Canario es mucho más antigua de
lo que la historia oficial y oficialista nos viene predicando. En los círculos
académicos dependientes se tenía asumido como cierto que la llegada de
nuestros ancestros a las islas tuvo lugar entre los
siglos I y V antes de la era occidental actual. Hace años que vengo
sosteniendo que nuestros primeros
antepasados comenzaron a arribar a las isla en torno al 3800 antes de la era
actual. Naturalmente, esta teoría resulta demasiado atrevida para los sectores
inmovilistas que dirigen o mejor dicho, teledirigen los fundamentos históricos
y culturales en nuestra nación, pero se dice que el tiempo acaba poniendo las
cosas en su lugar y dando la razón a quien en justicia la tiene, por ello me es
grato el ser testigo de cómo los recientes estudios y descubrimientos arqueológicos
van haciendo retroceder en el tiempo la fecha asignada por los eruditos
dependientes para el poblamiento inicial de nuestro archipiélago. Me refiero al
reciente descubrimiento y estudio por parte de un equipo de arqueólogos
dirigidos por el doctor Pablo Atoche, de un yacimiento que suponen de origen
fenicio pero que, en todo caso, constata científicamente la presencia humana en
En un interesante artículo publicado en 1997 el eminente paleontólogo
canario Dr. Francisco García Talavera Casañas nos ofrece una visión acertada
de la fecha aproximada del inicio del poblamiento del archipiélago. En dicho
artículo expone las diferentes eras climáticas en el continente y recoge que: “Una
nueva oscilación climática ocurrió hace aproximadamente 4.500 años, volviéndose
a la aridez, y es en esa época cuando tendríamos de nuevo una población
enfrente con posibilidades de cruzar el charco y presionada por los rigores climáticos
(Petit-Maire y Dutour, 1987). ¿Lo hicieron esta vez? En mi opinión, y en la de
tantos otros: Cuscoy, Fusté, Schwidetzky, etc., sí, ya que este pueblo era
poseedor de la cultura normalmente conocida como neolítico de tradición
capsiense, con un cierto grado de conocimiento que le permitiría hacerlo. Además,
ya están apareciendo datos que inducen a pensar en ello (Meco et
al., 1995).
En cualquier caso, es éste uno de los puntos que más controversia han
suscitado a lo largo del tiempo y que, presumiblemente, seguirá dando que
hablar.” (García
Talavera, Fco. 1997)
Referencias en torno al Archipiélago Canario en la literatura clásica
europea
El Archipiélago Canario era conocido por las culturas greco-romanas
antes de que estas fueran condenadas al ostracismo por el auge del cristianismo,
el cual hundió a Europa en un largo periodo de oscurantismo, destruyendo las
ciencias y las artes de las sociedades “paganas”.
Veamos una breve cronología
reproducida de un artículo de Guayre Adarguma:
“Siglo VII a.ne. Los fenicio
de Gades ya habían navegado por esta aguas desde sus asentamientos en Gades,
desde el navegaron
S. VIII a.n.e.
Homero, en La Odisea, sitúa Los Campos Elíseos, “... En lo último de la
tierra, donde pasan los hombres una vida tranquila y dulce, sin experimentar
nieves, inviernos rígidos ni lluvias, sino un perenne aire fresco nacido de las
respiraciones de los céfiros que el océano exhala”.
S.V a.n.e.
La descripción de la Atlántida, realizada por Platón en sus Diálogos: Críticas
y Timeo, concuerda con la posición del Archipiélago Canario, cuyas masas
emergidas serían los restos del mítico continente hundido.
Siglo V a.n.e.
Según el relato de una navegación púnica al mando del cartaginés Hannón
efectuada hacia el año
Es más que probable que la expedición de Hannón arribara a algunas de
las Islas Canarias, y posteriormente establecieran asentamientos en las islas de
Esero (Hierro) Tamarant (Gran Canarias) y Chinech (Tenerife) juzgar por los
abundantes indicios arqueológicos de adscripción feno-punica que se han
descubierto en las islas, especialmente grabados rupestres y símbolos
representativos de
Siglo V a.n.e.
Según el historiador griego Herodoto (nacido en
Siglo V a.d.n.e. Las islas
Canarias fueron frecuentadas por pueblos marineros desde la más remota antigüedad.
Creemos que existen suficientes vestigios materiales para así afirmarlo, si
bien hasta la fecha no se han prospectado yacimientos submarinos que hayan
aportado pecios de origen feno-púnicos, y romanos, sí existen evidencias de la
existencia de los mismos en las islas de Benahuare (
Plinio menciona una expedición realizada entre el año 25 antes de
Cristo y el 23 después de la era, cuando en la Mauretania reinaba Juba II, coetáneo
de Octavio Augusto, y en cuya época ya se conocían las islas y qué había de
valor en ellas.
S. I, a. n.e.
La Eneida de Virgilio, narra Eneas y la Sibila, “...Llegaron a los lugares
alegres y vergeles apacibles de los bosques afortunados, a las islas de los
bienaventurados, mansión de las almas dichosas. Su cielo es más puro y
esplendoroso que el nuestro”.
S. I, a. n.e.
Diodoro Sículo sitúa en, las islas Atlánticas y Afortunadas, el jardín de
las Hespérides que, entre toda clase de frutos maravillosos, producía las
manzanas de oro.
Siglo I, a.n.e. Pilotos de
Gades relatan sus viajes a las Islas Canarias que sirvieron de referencia al
general romano rebelde Sartorio quien quiso habitarlas personalmente por su
reconocida fertilidad (Plutarco o Salustio) e identificados como islas
afortunadas (de los afortunados) o Campos Elíseos por ser tierra de buen clima,
excelente fertilidad y por tanto de felicidad. La expedición se frustró por el
asesinato de Sartorio.
Siglo I, a.n.e.
Descripción del geógrafo griego Estrabón
(63-21-) de las Islas Afortunadas (Islas Canarias) en su referencia al
intento de circunnavegar África, utilizando la ayuda técnica, material y
personal de los gaditanos, que navegaba tranquilamente por el Atlántico en
ambas direcciones (Estrabón II 3-4 y III 5-11) cuyas condiciones mineras son
alabadas por el mismo geógrafo.
Siglo I,
a.n.e.
Plinio
el Viejo [79].
Cayo Plinio Cecilio Segundo,
nos ofrece la descripción
física de unas islas, llamadas Afortunadas (Islas Canarias), con la siguiente
nomenclatura: Junonia [Benahuare]
Siglo I, a.n.e. Gayo Salustio Crispo
(86-35)
era de origen sabino, nacido en Amiterno. Fue, como Cicerón, un homo novus,
que hubo de hacer carrera en Roma a costa de un gran esfuerzo personal. En política,
se opuso a los optimates, encabezados por Pompeyo Magno, y desde un
principio apoyó al rival de éste, Julio César, quien llegó a nombrarle
gobernador de Numidia. A la muerte de César ya había amasado una inmensa
fortuna, y se retiró de la vida pública para dedicarse a sus trabajos históricos. En
sus escritos hace referencia a las Islas Canarias.
(Guayre
Adarguma, 2006, en: www. Elguanche,net)
Penetración cristiana en el Archipiélago Canario
Generalmente las conquistas de unos pueblos por otros suelen ir
precedidas de penetraciones religiosas que actúan como puntas de lanza. En el
caso de Canarias, la punta de lanza estuvo en manos del cristianismo, esta
confesión judeo-católica puso sus miras en el archipiélago desde tiempos
remotos.
Impuesto este cristianismo, a sangre y fuego, como sustento ideológico
de la explotación y expoliación colonial esclavista llevada a cabo por los
reinos europeos, en particular Castilla, Aragón y Portugal a partir del siglo
XIV de la era occidental actual, saqueo y masacre que se perpetró, por eso, a
nombre de la evangelización y cristianización de estas tierras que habían
escapado hasta entonces a la voracidad europea.
Llegando el cristianismo hasta nosotros de manera tan coercitiva y
violenta, desde hace tantos siglos y desde que uno nace, aunque no quisiéramos
o no fuéramos cristianos, todos conocemos la mayoría de las fábulas
cristianas, en torno al estadio de civilización alcanzado por nuestro pueblo
hasta el momento en que, de manera abrupta, fuera interrumpido este desarrollo
con la llegada de las hordas invasoras europeas a este Archipiélago.
Veamos someramente, el proceso de cristianización desarrollado por la
iglesia católica en la culturización y posterior sometimiento del pueblo
guanche.
El Papa Clemente VI, por su bula de 15 de noviembre de 1344, invistió a Luis de la Cerda, nieto de Alfonso el Sabio,
Conde de Talamón, y Almirante de la marina, de Francia, con la corona de
Canarias, con el título de Príncipe de la Fortuna, y le concede los derechos
de conquista de las mismas a cambio de una renta vitalicia de cuatrocientos
florines de buen oro a favor del papado.
Después de la proclamación de Luis de la Cerda como príncipe de las
Canarias, éste organizo un fastuoso desfile triunfal por las calles de Roma, el
cual fue desbaratado por una inoportuna y premonitoria tormenta.
Pretensión ridícula según apunta un autor; el Papa se creía entonces
exclusivamente autorizado para repartir los países “bárbaros” como se
llamaba a los que estaban fuera de la cristiandad, y pretendía que la herencia
de la tierra no estaba reservada por derecho de primogenitura, más que a la
raza europea, que se consideraba como la decana en el orden de la creación
(Sabin Berthelot, 1980:29).
1346, ya en España,
el flamante Príncipe de la Fortuna se presenta en la corte del rey Don Pedro IV
de Aragón, y solicita permiso a este para efectuar una leva en sus puertos para
una armada destinada a la conquista de las Islas Canarias. Conseguido el permiso
de su pariente, el almirante consigue fletar una armadilla compuesta por tres
naves, pero en el transcurso de los preparativos se ve obligado a desplazarse a
Francia, por lo que confía el mando de la expedición a un Capitán de su
confianza. La armada se hizo a la mar y se sabe que rebasó el estrecho de
Gibraltar, perdiéndose a partir de ese punto su rastro, sin que hasta la fecha
se tenga noticias ciertas del fin que tuvo la misma, aunque hay vestigios históricos
que apunta a que esta escuadra o parte de la misma se dedicó a saltear las
costas del continente africano.
En la isla de Mallorca, se crea una cofradía con el fin de recabar
fondos con que enviar un grupo de misioneros a evangelizar las islas, entre
ellos se cuentan los mercaderes (posiblemente traficantes de esclavos) Juan
Doria y Jaime Segarra. (1351) con
el beneplácito del Papa Clemente VI. Los misioneros contaban con la valiosa
colaboración de doce neófitos indígenas
Canarios que habían sido victimas anteriormente de expediciones
de razzias piráticas esclavistas, como consecuencia de las expediciones españolas
a la costa de África y a las Islas Canarias a la captura de esclavos y ganados,
cueros y cuantos de algún valor podían saquear, se corrió la voz de lo fácil
y rentable que era el saqueo en el noroeste de África. Por ello, reinando en
castilla Juan I, hijo de Enrique II, se conciertan en Cádiz muchos sevillanos y
guizpucuanos, los cuales arman navíos
con el propósito de asaltar y saquear la costa del continente, por 1377
la flota se hace a la mar, durante la travesía fueron sorprendidos por un
fuerte temporal que les empujó hacía
el suroeste, haciéndoles arribar a la costa de
Así, sobre 1380 o 1381, una escuadra compuesta de vizcaínos y guizpocuanos, asaltan
Titoreygatra (Lanzarote,) robando cuanto encontraron a su paso, siendo lo más
importante del botín los esclavos apresados, entre ellos a los régulos de
En fecha no precisada pero quizás a partir de 1377,
se produce un desembarco por la playa de Gando en la isla de Tamarant (Gran
Canaria) de un grupo de 18 mallorquines entre los que se encontraban dos frailes
agustinos, éstos se internaron tratando de llevar a cabo un reconocimiento de
la isla, siendo interceptados por un grupo de canarios los cuales les hicieron
frente, presenciada la escaramuza desde el navío, los aventureros que quedaron
a bordo optaron por levar anclas y abandonar a sus compañeros a su suerte,
reducidos éstos por los canarios, fueron tratados con la humanidad propia en
los guanches, alimentándolos y curándoles las heridas habidas en la reyerta.
Repartidos entre varios cantones de la isla, muchos de estos mallorquines
convivieron con los canarios durante unos cuarenta años, hasta que con la
habitual arrogancia propia en los europeos éstos no sólo trataron de imponer
su eurocentrismo a los canarios, sino que además comenzaron a relajar sus
costumbres adoptando incluso actitudes libidinosas
lo que motivó que comenzara a debilitarse la convivencia, y como
consecuencia de este estado de cosas los isleños decidieron ejecutar a 13 de
los invasores, entre ellos a los dos frailes que fueron arrojados al vacío en
la cima de Jinámar
El primer contacto de cristianos con los guanches de la isla de Chinech
(Tenerife) que tenemos documentado, nos lo proporciona D. Tomás Marín de
Cubas, quien nos dice que en el año 1347
desembarcan en Adeje posiblemente por el puerto de Los Cristianos, un
grupo de aragoneses quienes trataron de entablar paces
previas a la ocupación de hecho de
El instaurador del “Reino de la Fortuna” Clemente VI, erigió las
islas del Atlántico en diócesis misional por medio de
En 1393 una
escuadra castellana invade la isla de Gran Canaria, aprisionando gran cantidad
de mujeres y niños, sigue rumbo a Lanzarote donde apresan 160 isleños entre
ellos al Rey Guanareme y a
La facilidad con que podían ser saqueadas las Isla despertó la codicia
de muchos aventureros, piratas y corsarios sin conciencia. En el puerto de La
Rochela coinciden un día del año de 1402
dos piratas, uno conocido como Jean de Bethencourt y el otro Gadifer de La
salle, ambos eran miembros de la nobleza francesa, pero no sólo estaban
arruinados y con sus estado hipotecados o embargados, sino que estaban
desterrados por causa de una serie crímenes cometidos. El de La Salle tenía
surta en el puerto una galera con la que se ganaba la vida asaltando a otras
naves sin importarle la nacionalidad o religión de sus propietarios. Es posible
que ambos corsarios coincidieran en cualquier posada del puerto, y tras contarse
mutuamente sus cuitas entre copa y copa de buen vino, Bethencourt hizo participe
a su colega de sus proyectos de invasión y saqueo de unas Isla que estaban prácticamente
indefensas y donde las presas de esclavos estaban aseguradas de antemano,
seducido el de La Salle por la posibilidad de pingüe beneficios, aceptó unir
su galera a la nave de Bethencourt para
culminar el proyecto. Ante la carencia de dinero para contratar marinos expertos
y avituallar las naves, ambos socios deciden recurrir a unos parientes, así
Jean de Bethencourt obtiene de su primo Robin de Bracamonte un préstamo,
hipotecándole lo que le quedaba de sus estados en Normandía.
El primero de mayo de 1402,
salen del puerto de La Rochela, durante el inicio de la travesía les afecto una
tormenta dispersándose las naves y perdiéndose el contacto visual entre ellas,
al cabo de unos días la nao de Bethencourt arribó al puerto de Ribadeo donde
permaneció ocho días durante los cuales la tripulación se amotinó negándose
a efectuar el proyectado viaje por el entonces mar tenebroso y reclamado los
salarios atrasados, la llegada de La Salle, que hizo grandes promesas a los
amotinados vino a aquietar los ánimos dela marinería. Desde Ribadeo pusieron
rumbo a la Coruña, allí se encontraba la Armada de escocia al frente de la
cual estaba el conde Hely, subastando unos navíos que habían apresado,
teniendo necesidad Bethencourt de un ancora y un lanchón, pujo por los mismos
haciéndolos conducir hasta su barco, subidos estos pertrechos a bordo pero como
Bethencourt no los había pagado en el tiempo fijado, un Capitán de la flota
escocesa se desplazó hasta el buque de Bethencourt para reclamarle el pago del
bote y del ancla a lo que éste se negó sosteniendo una acalorada discusión,
el Capitán escocés se retiró a su navío con intención de regresar con
refuerzos para exigir el pago, en este intervalo, Bethencourt ordenó levar
anclas y poner rumbo a mar abierta, cuando el escocés se dio cuenta de la
maniobra inició la persecución del estafador con una goleta, pero no pudo
alcanzar al pirata, que acto seguido siguió viaje por la costa de Portugal y
doblando el Cabo de San Vicente, tomó puerto en Cádiz. Acomodando a su familia
en una posada, mientras tanto, había llegado a España las reclamaciones de los
ingleses, genoveses y placentinos, quienes acusaban a Bethencourt del asalto y
robo de varios navíos de los cuales había echado a pique tres de ellos.
Apresado Bethencourt y confiscado su
buque, es conducido preso a Sevilla donde es formalmente acusado de piratería.
Las relaciones de parentesco con altos funcionarios franceses que estaban al
servicio del Rey Don Enrique, le valió para ser absuelto de sus delitos, vuelto
a Cádiz recupero su barco, pero se encontró sin tripulación, pues esta estaba
una ves más amotinada a causa de las pagas que se les debía, consiguió el
pirata algún dinero con el cual pudo contentar a la tripulación y contratar a
un piloto conocedor de las aguas del Archipiélago Canario, y ante los apuros
económicos que le agobiaban decide
partir de inmediato hacía las islas Canarias para una rápida captura de
naturales que llevar al mercado de esclavos de Sevilla.
Así, el 16 de julio parte del puerto de Cádiz con sólo 50 hombres de
tripulación, dos frailes aventureros y un grupo de mujeres prostitutas
bretonas, dejando en Cádiz a su mujer. Después de tres días de bonanza y
cinco de buen viento, dan fondo en puerto Toyenta de
Los normandos construyeron un fuerte, y después de una larga serie de
hechos (que no entramos a relatar pues se salen del espacio de este modesto
trabajo) y en los que afloró lo más ruin de esa horda de bárbaros asesinos y
aventureros normandos y castellanos, quienes cometieron las más atroces
traiciones, crueldades, y viles asesinatos en los desgraciados naturales,
consiguiendo con estos inhumanos métodos someter las Islas de Lanazarote,
Fuerteventura, llegando incluso a hacer alguna incursión en Gran Canaria, donde
fueron escarmentados y rechazados.
A partir de 1404, Benedixto
XIII, por
La diócesis del Rubicón se estableció en 1404, el primer convento
minorista en 1414.
La mayor parte de los naturales de las islas orientales estaban
cristianizados hacía 1423 (en
Tityeroygatra (Lanazarote,) y Erbania (Fuerteventura) sometidos a la jurisdicción
del provincial de Castilla, quien debía de confirmar a los vicarios después de
ser electos misioneros, El Pontífice Benedicto XIII da testimonio de ello por
medio de
El más grave obstáculo con que tropezaba la evangelización era la
pervivencia de la esclavitud del infiel, defendida por un grupo compacto de
doctrinarios católicos (Egidio Romano y Enrique de Sousa a la cabeza) y
combatida por una minoría de penetrantes teólogos (Inocencio IV, Santo Tomás
y Agustín de Ancona.) La curia
pontificia va a adoptar en 1434
una postura intermedia que, para el momento, supone un decidido progreso, pero
que dejaba una puerta abierta, por la que los esclavistas podían vender a lo
naturales simplemente acusándolos de infieles, entramado éste en el que
participaron algunos eclesiásticos que no hacían asco al oro viniese de donde
viniese.
El cambio anterior se operó gracias a los informes enviados a la corte
pontificia sobre las verdaderas circunstancias de los naturales canarios con el
apoyo del Obispo del Rubicón, Fernando Calvetos, y por el testimonio directo
del misionero fray Juan de Baeza, minorista, y un lego Guanche, Juan Alfonso
Idubaren. Eugenio IV, proclamó la libertad de los isleños canarios, pero que,
los “mercaderes piratas” jamás respetaron.
Las violencias cometidas por piratas cristianos con los canarios, fue
execrada por
En cuanto al núcleo misional de Tenerife, radicado en el sur de la isla,
más concretamente en Candelaria (Menceyato de Gúímar) contó desde un
principio con poderosos valedores que contribuyeron a dar al mismo inusitado
auge, ante la posibilidad de someter a la isla más importante y más poblada
del Archipiélago, mediante la penetración evangélica, tarea harto fácil
debido a la elevada espiritualidad religiosidad del pueblo guanche. Así, los
invasores mediante esta labor de zapa consiguieron unir a su causa los
menceyatos de Naga, Güímar, Abona, Adeje
y Daute.
El ministro general de la orden franciscana fray
Jaime de Zarzuela (elegido el 20 de mayo de 1458)
acogió bajo su dirección el eremitario de Tenerife, sometiéndolo a
directa jurisdicción. El principal apóstol de esta misión fue fray Alfonso de
Bolaños, quién había conseguido
catequizar buen número de “infieles” güimareros.
Sabemos por expresa declaración pontificia que el núcleo tinerfeño lo componían
tres misioneros, y hasta es dable identificar a otro de ellos, fray Masedo.
Acaso fuese el tercero fray Diego de Balmanua. De los tres hay constancia de que
vivieron entre los guanches y que predicaban en la lengua de éstos. (Bula
decet apostolicam sedem (1462). Bullarium, tomo II, núm. 978, página 512).
El segundo impulsor del eremitario de Tenerife fue el obispo de Rubicón
Don Diego López de Illesca, a quien es sobradamente conocido en los relatos de
la conquista. Éste patrocinio se extendió a fray
Alfonso de Bolaños, como cabeza visible del núcleo tinerfeño. Dicho
prelado se erigió en defensor del misionero contra las tropelías del vicario
de Canarias fray Rodrigo de Utrera, acudiendo con sus quejas, en 1461, ante la propia corte pontificia. Conocemos estos incidentes
por
Para que los recursos económicos no faltasen, Pío II, por
Una bula posterior del Papa Paulo II, la Docet romanorum pontifecen (1465),
nos informa de manera indirecta que por esta data fray Alfonso de Bolaños ejercía
autoridad como vicario sobre Guinea, las islas del mar Océano y algunas de las
Islas Canarias. (A. Rumeu de Armas, 1975)
En 1465 Diego García de
Herrera, verdugo y señor de las islas Canarias, se quejó del comportamiento de
Bolaños en carta que dirigió al Papa Paulo II, y que según Herrera, fray
Alonso de Bolaños abusaba de sus privilegios, proponiendo sustituirle por fray
Diego de Balmanua, misionero que conocía la lengua de los isleños...
A esta etapa tan intensa de la acción de penetración católica aluden
con reiteración los testigos de
Es posible que la iglesia a que hace referencia Diego García de
Herrera fuese la cueva de Achbibinico o de San Blas, que después de la
conquista europea albergó la
primera parroquia católica con que contó el Valle de Güímar. En varios
documentos del protocolo del escribano Sancho de Urtarte, se hace mención
expresa de la cueva-parroquia de San Blas.
En el testamento otorgado en el Valle de Güímar por Luis Alonso,
natural (guanche) de Tenerife, dispone una manda “a la cofradía del Stmo.
Sacramento de la iglesia parroquial de San Blas, en el pueblo de Candelaria,
media dobla para aumento de
Al igual que Pío II, Sixto IV se apresuró a expedir
El pontífice minorista se declara entusiasta y ardoroso campeón de la
conversión de los naturales guanches y continentales, depositando toda su
confianza en fray Alfonso de Bolaños para el desempeño de tan importante misión.
Con este objeto erigía la nunciatura de Guinea, designando nuncio y
comisario a fray Alfonso de Bolaños. Quedaban bajo su inmediata dependencia
espiritual la isla de Tenerife, los territorios de África y Guinea y las islas
del mar Océano. Con lo que tenemos que, Tenerife, contó con Nunciatura Apostólica
siglos antes de contar con obispado propio.
Sixto IV, haciendo caso omiso de
la soberanía portuguesa y de la jurisdicción espiritual otorgada a la orden de
cristo por su predecesor Calixto III, (dicho pontífice había concedido
jurisdicción espiritual sobre el continente africano a dicha Orden por
La conquista espiritual se refiere al proceso de cristianización de la
población guanche desde el siglo XV mediante la evangelización o enseñanza a
sangre y fuego de la religión católica. Los encargados de llevar a cabo esta
labor, como hemos visto fueron los misioneros de distintas órdenes religiosas
(franciscanos, dominicos, agustinos,) los cuales acompañaron a los
conquistadores desde las primeras incursiones cortando más cabezas de guanches
que los propios mercenarios. Además de cristianizar a los guanches, los
misioneros le trasmitían la cultura occidental, es decir, las costumbres,
lenguaje y forma de trabajos esclavizado europeas.
En
Durante siglos la historia de las Islas Canarias ha tenido una premisa
que se fue repitiendo de generación en generación: “La raza aborigen que
habitaba en las Islas se exterminó”. Esta base llegó hasta el siglo XX,
cuando en sus comienzos un grupo de investigadores vinculados a la Universidad
de España en Canarias trataron de mostrar lo equivocado del planteamiento; pero
las líneas de estudio quedaron suspensas durante más de cuarenta años. Aún
hoy en algunos círculos se escucha que la etnia guanche pertenece más a la
leyenda que a la realidad, que es un mito su supervivencia, cuando la realidad
es que es un mito la teoría del supuesto exterminio.
Toda sociedad originaria, tiene, o necesita tener, en sus miembros un
afianzado sentido de "pertenencia" para funcionar. En realidad, podría
extenderse este concepto a todo grupo humano, antiguo o moderno. Esto es, porque
si bien casi ha desaparecido en el hombre occidental cualquier interés o
identificación por sus raíces, lo que a primera vista parece un progreso, es
en sí una desnaturalización. ¿Por qué tal afirmación? Pues, porque el deseo
de pertenencia no se desvaneció como consecuencia de un hipotético paso hacia
un estadio evolutivo superior, sino que se ha "transmutado" en
"totems" más frívolos, perecederos e intrascendentes.
La "filiación" con una etnia, una cultura o un
sistema de creencias, se reemplazó por una divisa deportiva, la asociación a
un club exclusivo o, en casos peores (sobre todo en los jóvenes), por la
"pertenencia" a una banda callejera.
Esto nos muestra que, tales tendencias, son propias de la condición
humana y no varían con la evolución social en su trasfondo, solo que lo hacen
en su contexto y apariencia.
Por otra parte, el colonizador impone sus estrategias desde el poder y
descubre en los colonizados, un comportamiento mimético, híbrido y
ambivalente, donde el colonizador participa junto con ellos, en una operación
mimicrética (donde el colonizado remeda e imita), de camuflaje, un
comportamiento ambivalente del colonizado (entre el remedo y la esperanza de ser
como ellos) y la del colonizador (entre el miedo de perder autoridad ante la
imitación y el deseo de ver su “grandeza” desde los ojos del vencido).
El multiculturalismo nos lo presentan como una idea fuerza para preservar
la diversidad y la pluralidad del mundo bajo los principios de igualdad,
tolerancia y democracia cuando en realidad lo que produce es algo totalmente
distinto. Viene como caballo de Troya del imperialismo a quebrar la comunidad
nacional en múltiples tribus urbanas o rurales (Maffesoli dixit) que ya no serán
contenidas por la pertenencia a la nación sino sólo por el dios monoteísta
del Mercado Global.
Así extraña a los pueblos de sus propias raíces pues entiende la
identidad como la de todos por igual y la tolerancia no para evitar un mal mayor
sino como “la demorada negación del otro” a través de la retórica del
consenso (habla, habla que yo ya tomé la decisión) y la democracia como
respeto al procedimiento jurídico político colonial y no como poder del pueblo
colonizado.
La colonización política y económica se articula con la colonización
mental. En realidad la colonización mental es un pedestal necesario para
consolidar las formas de colonización. En este tipo de colonización la
violencia física y psicológica hace que el colonizado se niegue a sí mismo y
hasta se deteste profundamente. El colonizado refuerza esta situación al
admitir como superior el modo de ser, la técnica, la cultura del colonizador.
Así admite la dominación del ajeno. Cuando el colonizado se ha devaluado a sí
mismo, duda de su propia potencia y de que su pueblo pueda ser digno de
gobernarse a sí mismo, (P. Potugal, 2006).
El colonialismo pedagógico consiste en transferir un sistema educativo a
otro, sin tomar en cuenta el contexto y
El colonialismo pedagógico forma una mentalidad de pobres en un país
con mucha riqueza o muchos recursos naturales y lo único que enseña,
es estirar la mano y mendigar (Barral, 2006).
En
Dentro de este contexto los medios de comunicación al servicio del
Estado colonial y la globalización desempeñan un papel fundamental en difundir
un discurso populista y totalitario anti-canario para crear una base de apoyo
que acepta y aplaude cuando el Estado colonial quita a los canarios los más
elementales derechos democráticos, humanos y ciudadanos. Esta campaña de
calumnias trata de atribuir al movimiento de liberación canario unas características
de “nacionalismo particularista”, “racismo” y hasta “fascismo”
Finalmente las movilizaciones populistas impulsadas por el Estado colonial
confirman una realidad tergiversada en que las victimas de la política
represiva y anti democrática se vuelven los culpables y el Estado totalitario
sale como el defensor de la libertad.
En un proceso de descolonización, de revolución cultural y educativa,
entendemos la necesidad y urgencia de cada persona, grupo humano, barrio,
pueblo, ciudad, isla, es decir, de
Superando
los intentos colonialistas externo o interno de “civilización” unilateral.
Por todo lo expuesto hasta aquí es evidente que Canarias necesita
con urgencia una verdadera revolución cultural, nos va en ello nuestra
supervivencia como pueblo. Es necesario que tomemos en nuestras manos la dirección
real y efectiva de las universidades de España en Canarias, los Institutos de
enseñazas medias, los colegios de enseñanza primaria, así como de los
organismos y sociedades culturales dependientes, los cuales pagamos todos los
canarios con nuestros impuestos, pero vergonzosamente, la dirección de estos
centros y el contenido de la enseñanza y pautas culturales a impartir nos son
impuesta desde la metrópoli.
También debemos influir en los medios de comunicación social
dependientes que son casi todos los establecidos en nuestro país. Así mismo,
presionar para que los intelectuales criollos y políticos al servicio del
sistema colonial hagan un ejercicio de contrición,
abandonen su endofobia y dediquen sus esfuerzos a favor del pueblo canario que
es el que realmente les sustenta y,
no continúen deslumbrados por el brillo dorado que les muestran desde Europa,
pues esos destellos que confunden con oro son producidos por cuentas de
vidrio…
Continuará…