HÉROES DE LA NACIÓN CANARIA (I)

 

Eduardo Pedro García Rodríguez *

 

En la mañana del 24 de junio de 1478 de  desembarcaron en el litoral de La Isleta (hoy parte-norte de la ciudad de Winiwuada n Tamaránt -Las Palmas de Gran Canaria- aún teniendo como destino el de Gando -centro-este de la isla, punto habitual de desembarco de las incursiones europeas), las tropas invasoras al mando de Juan Rejón.

Era la invasión genocida del imperialismo de las Coronas Castellana-Aragonesa, las antecesoras de la actual española. Un ejército que era considerado imbatible en el mundo conocido en la época, como el español, fue derrotado en varias ocasiones por la gesta heroica e inteligente de la resistencia Guanche , heroicos que fue puesto de manifiesto en múltiples batallas sostenidas por nuestros ancestros frente a los invasores europeos desde 1345 (expedición de Álvaro Guerra a Titeroygatra-Lanzarote) hasta 1496 en se produce el asentamiento europeo en la isla Chinech (Tenerife).

 

Si bien los europeos dan por sometido la totalidad del Archipiélago Canario con el denominado pacto de Los Realejos, en realidad no fue así, pues si bien los menceyatos que no se opusieron con las armas a los invasores y un sector de los conocidos como bandos de guerra asumieron dicho pacto, la realidad es que la mayoría de los integrantes de la liga defensiva no lo asumieron, retirándose a las zonas más abrutas de la isla formando los núcleos de resistencia denominados alzados los cuales sostuvieron una continua guerra de guerrillas contra los invasores durante mucho tiempo, siendo una constante causa de incertidumbre para los colonizadores tal como quedó reflejado en las actas del Cabildo colonial.

 

No existe documentación alguna que recoja que dichos alzados hayamos asumido el pacto de Los  Realejos y mucho menos que nos hubiéramos entregados a los invasores, el paso del tiempo y la inercia a desembocado en una especie de tregua no declarada,  por tanto, podemos afirmar que continuamos alzados y por consiguiente en guerra con Castilla y sus herederos políticos e ideológicos.

Los pueblos coloniales van construyendo la historia mediante los códigos, categorías y límites que le impone el colonizador. Y en ese proceso ideológico algunos colonos cooperan con el discurso que impone el que pretende dominar. El coloniaje es tan devastador que aún entre los que fungen como portavoces de la liberación se escuchan voces idénticas a las de sus amos. Son las voces de los esclavos ladinos disfrazados de demócratas. Son los jilufos de servicio,  muy adheridos a las mamas del presupuesto colonial y su vida de burguesitos privilegiados. El colonialismo es así. Y como la historia es un arma política, nuestra historiografía es colonialista. Como historia oficial la imponen en escuelas y centros universitarios y a través de todos los aparatos ideológicos del Estado como muy bien los describió Louis Althusser.

Pero la historia colonial, como toda contradicción, siempre tiene las expresiones en acciones y narraciones que le son contestarias. Y con ese cuadro, siempre de entrada, nos corresponde en este día intentar combatir esa historia oficial que siempre ha condenado, desvalorizado o subestimado nuestras gestas libertarias. Y en ese contexto es el que surge la necesidad de reflexionar sobre la acción de nuestros guerreros.

Ante las abrumadoras campañas endófobas que continuamente desarrolla el colonialismo en nuestra nación fielmente secundada por una pléyade de jilufos estómagos agradecidos incrustados en todos los estamentos de nuestra enferma sociedad,  recordemos que por nuestra sangre circula los genes de quienes un día hicieron frente y derrotaron en varias ocasiones a quienes hoy nos dominan y oprimen, despertemos de esta modorra y hagamos aflorar los espíritus de nuestros héroes matrios o patrios que están latentes en nuestro ser. Veamos la  semblanza de algunos de ellos:

Acáymo Daniaga, Mencey de Tacoronte. Fue un valeroso guerrero. Según Núñez de la Peña alcanzó una grave herida en un muslo en la batalla de la Victoria favorable a los españoles; y al celebrarse la paz de Taoro o Realejos, se presentó con una pica ganada al enemigo aun tinta en sangre. Después de bautizado se llamó Fernando o Hernando de Taco­ronte y fue uno de los que desempeñaron papel más eficaz en la sublevación del rey Ichasagua, cinco años después de dada por parte de los invasores por finalizada la con­quista.

Casado con la que más tarde se llamó Ma­ría Hernández y Fernández tuvo 8 hijos, según de Arribas: Poseía casa en La Laguna , donde testó en 1.°  de marzo de 1520 ante Alonso Gutiérrez, como consta al f. 499  y fue datado en Arona, Igueste y otros puntos de la isla. Tacoronte era uno de los nueve menceyatos en que estaba dividida administrativamente la isla Chinech (Tenerife) en el momento de la invasión de los invasores castellanos. Fueron sus hijos los siguientes:

 

Francisco Hernández Tacoronte, hijo primogénito de Fernando Tacoronte (Acaimo, mencey de Tacoronte) que casó con Leonor Alonso, veci­nos en Acentejo. Testó ante Sebastián Paez. Registro de 1526 y 27, folio 304. Dejó 7 hijos.

 

Juan Hernández Tacoronte hijo segundo de Fernando Tacoronte (Acaimo, mencey de Tacoronte), firmó poder para ante la Corte en los Realejos en 1540, folio 50.

 

Héctor Hernández (tercer hijo de Acaimo, mencey de Tacoronte), casó con María Jordán, vecinos en el Sauzal.

 

María Rodríguez y Hernández. (4ª hija de Acaimo, mencey de Tacoronte)

 

Luis Hernández Tacoronte (hijo 5º de Acaimo, mencey de Tacoronte), casó con Luisa Vera, vecinos en Adeje.

 

Fernando ó Hernando Tacoronte el 2º,   hijo de Acaimo, mencey de Tacoronte), casó con María González.

 

Antón Hernández Tacoronte (7º hijo de Acaimo, mencey de Tacoronte), vecino en Candelaria.

 

Ana Hernández (hija 8ª de Acaimo mencey de Tacoronhte), casó con el Mencey Bencomo, y en segundas con Alonso Ramírez.

 

Entenada fue Juana Tacoronte (entenada de Acaimo, mencey de Tacoronte), que casó con Juan de la Barquilla. (Cipriano de Arribas y Sanchez (1993:74)

Según el Doctor Ignacio Reyes: Expr. t. Taconte, Tacoront, Tacoronta, Tagoronte, Taraconte. *takoronte > takur-n-ttăy, comp. m. sing. fig. ‘monte de la vuelta’. *(a)-takur (ă) > tăkor, s. m. sing. de [T·K·R] ‘extremo hinchado (nudo) de una cuerda, bastón, etc.’, ‘especie de látigo rígido de cuero con el extremo hinchado que sirve para tocar el tambor’, fig. ‘falta de pelo en la cabeza, cabeza pelada (término burlesco)’, fig. ‘monte, montaña, macizo’. N. B. Se relaciona con el verbo [D́/T·K·R] əd́kər > ət́kər, tkur ‘llenar, colmar, rellenar’, ‘completar’, aunque el concepto isleño parece haber adoptado la acepción toponímica (con la habitual aféresis de la vocal de estado).*n, prep. de [N] ‘de’. *ttăy > tte, n. vb. m. sing. de [T·Y] ‘giro, vuelta’. N. B. El análisis interdialectal sólo acredita este enunciado como aoristo (forma imperativa del verbo, en realidad), que en las hablas isleñas a menudo presentaba todavía una fuerte carga nominal (como en las realizaciones más antiguas de la tamazight y en la tradición afroasiática). (Ignacio Reyes)

El Menceyato de Tacoronte ocupaba una superficie considerablemente superior a la del actual municipio de Tacoronte, incluyendo los actuales Sauzal, La Matanza de Acentejo, La Victoria y Santa Ursula, y el propio Tacoronte.

El menceyato de Tacoronte fue uno de los integrantes de los bandos de guerra junto con los menceyatos de Tegueste, Taoro, Icod y Daute. Los bandos de guerra se opusieron ferozmente a las tropas castellanas librando cruentas batallas con ellas a fin de evitar la conquista y colonización de la isla. Dos de esas batallas, con distinto balance final, tuvieron lugar dentro del territorio de este menceyato, hablamos de la batalla de La Matanza de Acentejo y la dudosa denominada de La Victoria de Acentejo. Tras concluir esta segunda batalla de Acentejo comienza la ocupación y colonización de la isla.

ATANAUSU:= *a-tanna-usu, comp. m. fig. ‘razona bien’.*t-anna, n. vb. f. sing. de [N] ‘propósito, palabra, discurso intencionado, alocución’. *usu, n. vb. m. sing. de [S] ‘hecho de estar plenamente desarrollado’, ‘hecho de ser conveniente’. Expr. t. Atanausu, Átanauzu, Tanausa, Tanause, Tanauso, Tanaussu, Tanausu, Tanaúsu, Tanausú, Tanauzu, Tanuithu, Tenausu. (Ignacio Reyes).

El bando de Aceró,  corresponde al actual territorio de la Caldera de Taburiente, cuya accesibilidad ofrece grandes dificultades.

En este lugar Tanausú liderará la resistencia a la invasión castellana siendo el último caudillo de Benahuare ( La Palma ) resistir a las tropas invasoras dirigidas por Alonso Fernández de Lugo. Los castellanos fueron rechazados en  dos ocasiones en sus intentos de penetrar en la región de la Caldera.

Viendo la imposibilidad de penetrar en la Caldera y de realizar una conquista militar de este territorio, Alonso Fernández de Lugo, haciendo uso de su habitual deshonor, recurre al engaño, y convoca a Tanausú a una reunión en el paso de Adamacansis para tratar la paz a través de Juan de Palma, un familiar de Tanausú que se había convertido al cristianismo. Cuando Tanausú acude a dicha reunión acompañado de su séquito se ve envuelto en una emboscada en la cual es apresado.

Ya capturado, Tanausú es conducido en barco como esclavo a España pero durante el trayecto se niega a comer dejándose morir de hambre. Este héroe awuara (palmero) protagonizo la primera huelga de hambre recogida en Canarias durante su historia colonial.

ARTEMY: Antr. Posible nombre del hijo de Attidamana y Gumidafe, o bien sobrenombre de este último, heredero de los derechos de la jefatura centralizada de la Isla. Expr. t. Artamy, Artemís, Artemy, Artemys, Arthemy.*a-rtem, n. ag. m. sing. de [R·T·M] ‘el que hinca, hunde, desploma’ o ‘comprime, aprieta’. ( Ignacio Reyes )

El 5 de octubre de 1405 el pirata normando Jean de Bethencourt  zarpa con una escuadrilla de navíos de Titoreygatra (Lanzarote) con destino a Tamaránt (Gran Canaria) al objeto de invadirla y conquistarla.

Durante la travesía un fuerte temporal dispersa sus naves dos de las cuales fueron llevadas por la corriente y los fuertes vientos hasta las costas del continente, donde saquearon lo que pudieron.

La nave de Bethencourt llega a Tamaránt (Gran Canaria) los normandos desembarcan en la playa de Arguineguin y como era habitual tratan de conseguir la sumisión de los canarii mediante un pacto o tratado, al no conseguir sus fines los normandos confiados en su superioridad armamentística tratan de depredar el país.

Algún autor nos narra el suceso con tintes ciertamente bucólicos:

“Los normandos se encuentran ya alejados de la costa y continúan la penetración en la Isla. De repente... sobre las confiadas y desprevenidas tropas normandas, cae una lluvia de piedras, dardos y gruesos troncos de palmera. Era la respuesta de los inteligentes, astutos y aguerridos canarios a los invasores. Artemi Semidán había preparado la emboscada. El gran Artemi Semidán, el más noble y famoso de todos los jefes canarios, avisado por los vigías de que unas naves se aproximaban a la Isla , reunió a sus hombres y preparó la emboscada.”

Ante la acometida isleña, Bethencourt intenta ordenar su ejército, pero fue inútil. Entre los normandos cunde el pánico y corren hacia la playa. Entonces , los canarios salen de sus escondites y a pecho descubierto se abalanzan sobre los invasores en un cuerpo a cuerpo arrollador. Los garrotes de madera de acebuche blandidos por los canarios pueden más que las espadas normandas.

Los canarios, a pesar de la victoria, no entonaron sus clásicos cantos porque, entre sus bajas se encontraba el heroico Artemi Semidán, quien muere en Arguineguín defendiendo la independencia de la Matria (patria) en 1405.

 

Veamos la visión que del asalto no ofrecen los cronistas de la expedición depredatoria Bontier y Le Berrier:

 

[…] Seguidamente Moseñor de Béthecourt se fue a Gran Canaria y tuvo repetidas conferencias con el rey Artamy, y allí llegó una de las barcazas que había estado en la costa de Bojador, en que estaban hombres de mi dicho señor de Béthencourt, uno llamado Jean Le Courtois, Guillaume de Áuberbosc, Haníbal d`Andrac y varios otros compañeros; cuando llegaron allí, se mostraron orgullosos por haber entrado tan lejos en tierra de sarracenos; entonces dijo un normando llamado Guillaume de Auberbosc que con veinte hombres pensaba que podía atravesar toda la isla de Gran Canaria, a pesar de todos los canarios, los cuales pretenden ser diez mil hombres de guerra. Y contra la voluntad de Moseñor de Béthencourt empezaron la escaramuza y bajaron a tierra en una aldea llamada Arguineguin, en dos botes 45 hombre, y entre ellos habían varios, y empujaron a los canarios muy lejos hacia el interior y se desorganizaron mucho.  Cuando los canarios vieron su desorden, se reunieron y le embistieron y se apoderaron de uno de los botes y le mataron a 22 hombres. Allí murieron Guillaume de Áuberbosc, que había hecho y empezado la escaramuza, Geoffroy d’Auzoville, Guillaume de Alemania, Jean Le Courtois, teniente del dicho señor de Béthencourt, Haníbal, bastardo de Gadifer, y un tal Seguirgal, Girard de Sombray, Jean Chevalier y varios más.” (Le Canarien, 1980:195-196).

ARMICHE,  último Rey Guanche de la isla Esero (Hierro), después de fuerte resistencia fue sometido y esclavizado mediante las arteras mañas traidoras de los piratas invasores, actitud desleal que era incomprensible para los espíritus nobles de los antiguos canarios.

AYOZE-Yose, Antr. Uno de los jefes de la Isla cuando se produce la llegada de Bethencourt, que toma el nombre de Luis al ser bautizado. Ú. m. Ayoze. Expr. t. Ajose, Ajoze, Ayozé, Aysse. *a-yuhsah > ayose, n. vb. m. sing. de [S] ‘el (que) llega’. N. B. El nombre se documenta también en la tăhăggart bajo la forma Yusa y en el antiguo líbico a través de la secuencia ysh (Prasse 1972: 159). ( Ignacio Reyes )

Resistió con coraje a los mercenarios europeos hasta el 25 de enero de 1405, fecha en que los piratas de Jean de Bethencourt dieron por sometida la isla Erbania (Fuerteventura).

ADARGOMA:= addargoma < *addar-guma, comp. m. lit. ‘espaldas de risco’. *a-ddar, s. m. sing. de [D·R] ‘risco, montaña’. *guma, s. m. pl. de [G·M] ‘poste, pivote, tronco’, ‘eje’, fig. ‘espaldas’. (Ignacio Reyes).

La mañana del 24 de junio de 1478, desembarcaron en el litoral de La Isleta (hoy parte-norte de la ciudad de Winiwuada (Las Palmas) aún teniendo como destino el de Gando (centro-este de la isla de Tamaránt (Gran Canaria), punto habitual de desembarco de las invasiones europeas.

Juan Rejón y sus tropas mercenarias llegaron hasta un palmeral situado en el lado derecho de la desembocadura del Barranco Winiwuada, donde comenzaron a fortificarse.

Continuaban los trabajos en el Real, cuando en la madrugada del 30 de junio atacaron los canarios en gran número acaudillados por tres de sus mejores y más valientes Jefes guerreros del sur de la Isla , Doramas, Maninindra, y Adargoma.

 

Asimismo se esperaba el refuerzo de los guerreros de los cantones del Norte, mandados por Bentaguayre, Tazarte, y Autindana, que debían avanzar por el cauce del Guiniguada para enfrentarse a los invasores castellanos. Los del Telde, al ver que se retrasaba el contingente de Galdar, decidieron atacar el Real ya que estaba amaneciendo. Rejón decidió dar la batalla en campo abierto, fuera del campamento, en la amplia explanada exterior para aprovechar el efecto de su caballería y el fuego de sus piezas de artillería.

 

Tras 3 horas de batalla el resultado era indeciso, hasta que Rejón se fijo en un guerrero imponente, a cada golpe de su maza derribaba un soldado castellano, no era otro que Adargoma.

 

Rejón lo hirió con una lanza en un muslo, no sin que antes fuera derribado del caballo de un golpe, de no ser por el Alférez Sotomayor que acudió en ayuda de Rejon, su suerte hubiera sido ese día probablemente otra. Le fue impuesto el bautismo católico y deportado a España como esclavo.

 

Cuenta Abreu Galindo que hallándose Adargota en el palacio del arzobispo de Sevilla un manchego le invitó a luchar, a lo que contestó el canario: “Razón será que brindemos primero”; y llenando un vaso de vino añadió: “sujétame el brazo con los dos tuyos y si me impides que lo beba me declaro vencido”. Y en efecto, no logró evitar que lo bebiera.

 

La primera batalla de la conquista de Gran Canaria, del Guiniguada, costo a Rejón 7 muertos y 26 heridos. Los guanches por su parte contaron sobre 30 muertos y el doble de heridos. Paso justo un mes, aprovechando Rejón el tiempo para reforzar y ensanchar las defensas del Real y realizar algunas correrías por los alrededores

 

AMALUYGE: “Rey la isla Gomera en 1372. En dicho año el conde de Ureña D. Fernando de Orimel, jefe de una escuadrilla, dio fondo en el puerto de Hipara o Hiapalam hoy de San Sebastián; de cuyo distrito era gobernador un hermano del soberano, que murió con otros, defen­diendo la tierra de los invasores. No tardó el rey en atacarlos, pero con tal empuje que les obligó a replegarse hacia un sitio llamado Argodey, todo rodeado de peñas­cos con una sola entrada, que los naturales se apresuraron a cerrar con troncos de ár­boles, estableciendo un bloqueo en forma. Sin esperanza de salvación los encerrados y después de dos días sin comer ni beber, el conde de Ureña como mejor pudo dio a co­nocer su situación aflictiva, y el rey lleno de piedad los perdonó dejándolos libres, abra­zándolos y regalándolos. Este temple heroi­co y generoso era ingénito en la raza guanche, porque a pesar de los asaltos que su­frían, en años posteriores alcanzaba la mis­ma gracia el portugués Diego de Silva de un rey de Canaria y más tarde los prisioneros de la rota de Centejo, de Bencomo en Tenerife. Don Fernando de Orimel agradecido «dio muchos vestidos y armas al rey, como es­padas y broqueles que estimaron en mu­cho; y dicen que este rey Amaluyge se tor­nó cristiano y se llamó Don Fernando Amaluyge y muchos se bautizaron con el rey. Fue hombre valeroso.” (B. Alfonso.)

 

ANCOR:= *a-kkăr> ankor, n. ag. m. sing. de [N·K·R] ‘levantarse, alzarse, sublevarse’, aunque admite también la acepción ‘macho cabrío’ (ankur). Nombre de un jefe militar pariente de Benytomo. (Ignacio Reyes). Célebre capitán de los tabores  del gran caudillo Kebehi Benchomo y que fue valiente en la batalla de La Matanza de Acentejo.

 

ANAGO:= *a-nagaw, n. vb. m. sing. de [N·G·W] ‘rugir (el guerrero en el combate)’.  Nombre del isleño que, en octubre de 1402, consiguió escapar de la traición del conquistador normando Bertín de Berneval. Expr. t. Agabo, Aguaho, Ahuago, Ahuargo, Auaga, Avago. N. B. La grafía de la fuente (Le Canarien) en la versión conocida como «ms. G» [ca. 1420] es perfectamente clara; en cambio, en el «ms. B» [d. 1494] caben ciertas dudas acerca de una eventual confusión entre Anago y Auago. Pese a todo, las hipótesis explicativas se mueven en ambos casos en un espacio semántico muy próximo. (Ignacio Reyes).


ARAFUNCHE, chaurero de Tínzer (Taco-Chinech),  valiente sigoñe (capitán) muerto al frente de su cuadrilla en la batalla de Ofra; de quien se cuenta «ganó el te­rrero» como jugador de palo en los últimos Juegos Beñesmares del reino de Tacoronte.

 

Decidida en 1490 por los colonos Maldonado y Saavedra la empresa de la invasión de Chinech (Tenerife) y madurado el proyecto, se acordó convocar las tropas reclutadas en Tamaránt (Canaria) y Erbania (Fuerteventura) y embarcarlas en el puerto de las Isletas, para caer con ellas por sorpresa sobre las desiertas costas de Añazu en el Menceyato de Güímar.

 

Así se verificó en la primavera de aquel año y, como la travesía era de pocas horas, se hallaron los buques fondeados en aquella rada antes de que los guanches pudieran advertir su presencia. Sin embargo, aquella soledad no se prolongó largo tiempo, pues los guanches estaban siempre alerta sabiendo, tal vez, que la isla vecina había pasado ya a poder de sus enemigos. El mencey de Güímar, rey de aquel menceyato, al ver los buques reunió al momento un buen número de guerreros, gente dispuesta y ágil, y apostándose con ellos en la Cuesta de Arguijón esperó en una buena posición el ataque de los invasores. El inexperto e impaciente Maldonado, después de desembarcar sin dificultad sus tropas, compuestas de 150 soldados entre castellanos y canarií, sin esperar a Saavedra que con las milicias coloniales de Erbania (Fuerteventura) se hallaba todavía a bordo, se alejó de la playa y principió a trepar la cuesta por la zona de Ufru (Ofra), llena entonces de matorrales y difíciles pasos, esperando con esta precipitación llegar al llano antes que pudieran oponerse los guanches; pero éstos, saliendo de su emboscada en el sitio más peligroso y 1anzando sus piedras y dardos en medio de sus acostumbrados gritos, detuvieron la marcha del gobernador colonial, quien, a pesar de la sorpresa, pudo sostener el choque y esperar a Saavedra que oportunamente vino a socorrerlo.

 

Con este auxilio, y aunque en sitio tan desventajoso, pudo prolongarse la lucha y dar lugar a que los jefes acordasen una prudente retirada que se verificó en buen orden y con lentitud, llevándose sus heridos y embarcándose todos sin dilación, no siendo hostilizados por los guanches, satisfechos con haber obtenido aquella fácil victoria, la cual sería conocida como la batalla de Ufru (Ofra).

 

Los invasores, dejando cien hombres muertos en la cuesta y un número considerable de heridos, regresaron a Tamaránt (Canaria) avergonzados de su derrota y dispuestos a no repetir tan inútiles y costosas aventuras. En esta batalla Arafunche se distinguió como uno de los mejores guerreros de su tiempo.

 

Continuará…

 

Junio de 2009.

 

* De la Asociación Sociocultural Kebehi Benchomo.