HÉROES
DE
Eduardo
Pedro García Rodríguez *

Cuando regresó a la Matria (patria) tomó el nombre de su abuelo como apellido, por lo que fue más conocido como Cristóbal Bencomo. Cristóbal Bencomo o Derimán, escribió una historia de la conquista de Chinech (Tenerife), de cuya obra manuscrita se editaron tres ejemplares, lamentablemente perdidos, según Bethencourt Alfonso el último ejemplar de que se tenía noticia estubo en poder de una familia Álvarez de Chío, -descendientes del Caudillo gomero Hupalupu-, quien la cedió a un carabinero español. Nuestro personaje testó en la Orotava, ante el escribano Grimón, en 1553.
DORAMAS:=dorammas
*durar-ammas, comp. m. pl.
lit. ‘montañas en medio’, fig.‘anchas narices’. *durar, s. m. pl. de
[D·R] ‘risco, montaña, cresta montañosa’.*ammas, s. m. sing.
de [M·S] ‘medio’, ‘centro’, ‘interior’. (Ignacio Reyes). Caudillo canario que derrotó en varias ocasiones a las tropas invasoras
castellanas. (Ignacio Reyes)
Doramas
fue un guerrero de finales del siglo XV, guaire destacado de la resistencia
guanche ante la invasión castellana en la isla de Tamarant (Gran Canaria) ante
las tropas mercenarias invasoras acometida por los nefastos Reyes Católicos,
quienes financiaron la actuación con la ayuda económica proporcionada mediante
bulas por el Vaticano.
Originario
del reino de Telde, pertenecía a la clase social de los axicatnas
(trasquilados), como los canarios
conocían a los plebeyos. Estos debían llevar el pelo corto, no como los
nobles, que lo llevaban largo rubio o teñido de ese color y, la barba en punta
y sin bigotes, gozaban de los
privilegios propios de la nobleza.
De
complexión fuerte, ancho de espaldas y estatura media, Doramas era conocido por
su destreza en el combate y su capacidad de liderazgo. En la batalla se le
describe con una rodela de drago a modo de escudo, blanca, negra y colorada, en
cuarteado, y portando una enorme espada de madera endurecida al fuego.
De
este extraordinario caudillo el historiador Agustín Millares Torres nos brinda
una sucinta biografía de la cual extraemos algunos párrafos: “Juan Rejón sale del puerto de Santa
María el 23 de mayo de 1478, y viene en junio a acampar a orillas del
Guiniguada, donde asienta sus reales y se fortifica.
Por
la confianza de las nuevas tropas, el aparato bélico con
que efectuaron su instalación y las piezas de artillería que defendían el
campamento, comprendió desde luego Doramas que el momento supremo de vencer o
morir había llegado.
Avistóse,
pues, con Tenesor, y juntos deliberaron reunir sus
fuerzas, poniéndolas al mando del mismo Doramas, y que
inmediatamente se ofreciera la batalla al general español, antes
de darle tiempo de fortificarse y de asolar el país.
El
28 de junio, Rejón envió un mensajero a los canarios con estas soberbias
palabras:
“Decidles
que soy enviado por los muy altos y poderosos príncipes de Aragón y de
Castilla, don Fernando y doña Isabel, para tomar la isla de Canaria bajo
su protección y exhortar a sus habitantes a que abracen la religión
cristiana, y que si así no lo hicieren, serán perseguidos sin tregua ni descanso,
hasta hacerles perder la vida o llevarles a todos prisioneros.”
Doramas
contestó con esta sola frase:
—Decidle a vuestro general que
mañana le llevaremos la respuesta.
En
efecto, el 29 de junio bajaban por los cerros que dominaban
el valle —donde hoy se asienta la ciudad de Las Palmas—
numerosas cuadrillas de isleños, y en la llanura que precedía
al Real se formaron en orden de batalla
Entonces
numerosos historiadores dicen que, volviéndose Doramas
a los suyos, les habló de esta manera:
—“Ese
puñado de extranjeros que veis ahí encerrados es de
aquella misma casta de hombres crueles que inquietan y cuya edificaciones demolimos
en Gando. Son aquellos que siempre nos
han hablado de un Guanarteme poderoso que los envía a
robar nuestra patria, y de una religión santa que los hace mejores que
nosotros. Ya es tiempo de que acaben de salir bien escarmentados de su locura y
de poner para siempre nuestra libertad, nuestras mujeres y nuestros hijos al
abrigo de su insolencia. Acordémonos de que somos canarios y de que
Alcorac nos dio este país. Acordémonos del gran Artemi, que murió peleando en las
playas de Arguineguín”.
Dicho
esto, atacó con denodada furia a los españoles que,
resguardados con las murallas de su campamento, cubierto el frente con varias piezas de
artillería y los flancos con algunas fuerzas de a caballo sostuvieron el
choque sin avanzar, pues así eran las órdenes que habían recibido
de sus jefes.
Dos
horas duró indecisa la victoria, hasta que, viendo malheridos
los principales canarios, y conociendo que no les era
fácil vencer la resistencia de sus adversarios, Doramas ordenó
la retirada, sin que los españoles se atrevieran a perseguirle,
tanto temían la astucia de aquel célebre caudillo y su
reconocida habilidad para preparar emboscadas.
Un
año permaneció Rejón en el Real de Las Palmas, sin que
hubiese otro hecho notable sino la completa derrota que sufrieron sus armas, acaudilladas
por el Deán de Rubicón don Juan Bermúdez, sobre la cuesta de
Tenoya, derrota que previno y dirigió el mismo Doramas y que llenó de
luto y consternación a los conquistadores.
Pero
mientras los canarios, dueños de toda la isla menos del
terreno donde alcanzaban los arcabuces españoles, se disponían
con entusiasmo a continuar defendiéndose, sucedía
Pedro de Vera a Juan Rejón en el mando del ejército castellano. (Agustín
Millares Torres, 1978:7-22)
Este
general, deseoso de concluir una conquista que duraba
ya tres años, con grandes desembolsos del erario y pérdida
crecida de gente —pues de nuevo habían sido derrotados sus
soldados en Tunte y Moya— salió una mañana con todo su ejército, y fue a acampar en el
valle que se extiende al pie de la montaña de Arucas. Sabíase que cerca de
allí moraba el intrépido Doramas, y Pedro de Vera quería provocarle
a una batalla campal en la que estaba seguro de vencer a su contrario,
con la ventaja que le prestaba lo llano del terreno, favorable
a la caballería y al fuego de sus arcabuces.
Pedro
de Vera dejó los doscientos peones que formaban
su cuerpo de batalla sobre el cerro, prontos a acudir a la
primera señal y, con los cincuenta de a caballo que constituían
su vanguardia, armados todos con rodela, peto y lanza,
se adelantó rápidamente para castigar la arrogancia del
isleño.
En
medio de la confusión que este ataque produjo, el soldado
Juan de Flores fue el primero que llegó junto a Doramas,
procurando alcanzarle con la punta de su lanza; pero
el valiente caudillo, esquivando el cuerpo, le quiebra la lanza y le rompe el cráneo
con su maza, mientras otro soldado llamado
Pedro López intenta atacarle con su espada sin conseguir
herirle.
Ocupados los isleños en defenderse, pudo Pedro de Vera dirigir
un nuevo ataque sobre el temible caudillo que, solo y aislado, seguía
desafiando a sus contrarios, separado imprudentemente
de los suyos. Al efecto, y en tanto que él le amenazaba
de frente con su lanza, el cordobés Diego de Hoces
lanzó su caballo por detrás y le hirió a mansalva por
Doramas
vivió para su patria y murió por ella. ¡Dichosos los que han llegado a
merecer tan sencillo elogio!
FERINTO
O FEDINTO:
Desconociendo los bimbaches (herreños)
las armas de alcance fue grande el asombro cuando vieron caer a varios muertos o
heridos ante de llegar a las manos con el enemigo, emprendiendo todos la fuga y
abandonando a su valeroso capitán Ferinto; que al tratar los invasores de
hacerlo prisionero, fue tal el salto de costado que los lleno de estupor y señalaron
para memoria de venideros tiempos.
Es
tradicional el celebre “Salto de Ferinto” ocurrido en la época de la invasión
y conquista de
Tuvo
lugar en el abra de Ajonse, entre las montañas de Bentejis,
donde colocaron y subsisten dos mojones enterizos de piedra viva, de
GUADARFIA:=
wa-darfi,
n. est. m. sing. de [D·R·F] ‘el liberado o protegido (de un ataque)’ (
«
¿Qué gente
GUANARAME:=
*wa-naram, adj. vb. m.
sing. de [R·M] ‘hombre que prueba, tantea, intenta’ o ‘degusta’ o
‘explora’ o ‘afronta (a un adversario)’. Jefe
de la Isla (Lanzarote) hacia 1385.
Fue preso, junto a su esposa Tinguafaya
y otros ciento setenta isleños, por una expedición sevillana al mando de Hernán
Peraza. (Ignacio Reyes)
GARAROSA.
Valeroso guerrero partidario de Doramas a quien acompañó en sus enfrentamientos
con los invasores castellanos.
GUAHUCO:=
*wa-h́uku, n. ag. m.
sing. de [H́·K·(T)] ‘éste se levanta y se va’. Expr.
t. Aguahuco, Aguauco, Agujuco, Guahunco.
Según
explica el poeta Antonio de Viana (1604, X), hijo bastardo del legendario jefe
único que habría gobernado la Isla antes de la colonización europea y al
que sus hermanos, en el reparto de la herencia territorial, cedieron la Punta
del Hidalgo. (
GUIZE,
resistió valientemente a las hordas piratas y esclavistas invasoras de
normandos y castellanos hasta octubre de 1404 en defensa de su isla Titeroygatra
(Lanzarote).
GUANACHE
(SEMIDAN):=
*wa-nźaź, n. est. m.
sing. de [N·Ź] ‘el que es inteligente, razonable o clarividente’. N.
B. El concepto,
que aparece implicado en otras denominaciones personales por diversas islas,
figura una vez más en los registros documentales con una -ch como representación
del radical final (ź). Tal y como se advirtió en el caso de Garagonohe, esto permite
conjeturar un valor no faringalizado para esa consonante alveolar (z) y, por
consiguiente, sugerir una forma primaria a partir del lexema [N·Z·Y > N·Z
> N·Ź], donde la secuencia [Z·Y (> Š)] ya señala aquello que
‘está a punto de llegar’ o ‘está en el futuro’. (Ignacio Reyes).
Como
recoge Bethencourt Alfonso, Guanache-Semidan el “Bueno” era nieto
de Artemi e hijo primogénito de Taghoter Semidan, ocupó el trono
de la isla estableciéndose en Gáldar, antigua corte de los reyes. Dícese que
su hermano Venta-gaihe Semidan, hallándose al frente del virreinato de
Telde, se rebeló proclamándose independiente, no acudiendo en adelante a las
«Cuevas de Paracas» a celebrar las cortes
generales de
GUADAFRET:=
*wa-dafəret, n. est. m.
sing. de [D·F·R·(T)] ‘el hinchado’.nombre de un
guerrero de Benytomo. El poeta Antonio de Viana (1604, XII)
lo describe como un “Gigante fiero / Muy gruesso, egdematoso, barrigudo, /
Como torre de carne, aunque pesado, / Valiente, suelto, diestro, y animoso”.
Expr. t. Guadafreta, Guadafreto. (
GUAYANFANTA,
mujer hermosa, de cuerpo gigantesco y de gran bravura, que se enfrentó con los
cristianos bimbaches (herreños) cuando trataban de acosarla, derribando a uno
que le perseguía y tomándolo bajo el brazo, estuvo dispuesta a arrojarse con
él al precipicio, pero los otros bimbaches lo impidieron rompiéndole ambas
piernas.
GAZMIRA:=gazmir, s. m. sing.
(col.) de [G·Z·M·R] ‘junco (planta)’, ‘grama n(Cynodon
dactylum)’.
―
*wayya-n-fant́az,
comp. det. m. lit. ‘espíritu de vanidad’, fig. ‘orgullosa’.*wayya,
n. vb. m. sing. de [Y] ‘espíritu’, lit. ‘estar en el origen de, ser la
causa de’.*n,
prep. de [N] ‘de’.*fant́az,
n. ac. m. sing. de [F·N·T́·Z] ‘jactancia, vanidad, orgullo’. Pleiteó
(1500) ante
la corte y los tribunales hispanos en defensa de los derechos de sus paisanos más
pobres. Expr. t. Gasmil, Gazmil. (
HAINETO:
Valeroso Achimencey del achimenceyato de Añazu en el reino de Anaga, murió en
el asalto del campamento y torreón que los españoles habían montado en las
playas de Añazu, después de la batalla de Acentejo.
HAPALUPU:
Notable
insular al que se le reconocían funciones de arbitraje o intermediación en
caso de disensiones entre los bandos. Ú. m. Hupalupa. Expr. t. Chapulapu,
Chupulapu, Hapalapu, Hupalapu.―
*haflufal
> šapalupu, n. vb. m.
sing. de [H·F·L] ‘cabellera larga’. (Ignacio Reyes)
Pablo
Hupalupu, anciano hombre mascota y adivino, al que tenían por favorecido de espíritus
superiores, advertido de la ofensa que el tirano colono Hernán Peraza infringía
a su pueblo convocó a sus parientes y amigos más próximos en un islote cerca
de Tagualache, que después sería conocido por La Baja del secreto, y acordaron
poner los medios necesarios para impedir este nuevo ultraje.
Puestos de acuerdo lo conjurados con Iballa, decidieron que esta diera una cita
al fogoso Peraza, en la cueva de Guahedún donde le recibiría acompañada de
una vieja parienta que estaba en el secreto y, a una señal convenida apresarían
al tirano. Hernán Peraza, no tardó en acudir a la llamada de
Al
ver consumada su venganza, los sublevados gritaron: “¡Ya se quebró el gánigo
de Guahedum!”, aludiendo a que con aquel acto, quedaba roto cualquier pacto
que hubieran mantenido con la casa de Peraza, pactos de colactación que
acostumbraba sellar bebiendo leche de un gánigo.
Enterada del suceso Beatriz de Bobadilla se encerró con sus hijos y algunos
servidores fieles en la torre, no sin antes despachar una barca a Gran Canaria
en demanda de nueva ayuda al gobernador genocida Pedro de Vera. Mientras los
gomeros deseando reconquistar totalmente su independencia pusieron cerco a la
torre dirigidos por Hautacuperche, éste dio pruebas de un valor sin cuento en
el asalto a la torre, recogiendo en el aire las saetas que desde las troneras
les disparaban los defensores, precisamente uno de estos alardes fue aprovechado
por dos de los defensores, mientras uno amagaba con disparar, otro situado en un
nivel más bajo le atravesó el pecho con un dardo, cayendo así el héroe
gomero.
Pedro de Vera teniendo en cuenta lo rentable de su anterior intervención a
favor de los Peraza, y conociendo bien la ruta a La Gomera, preparó
concienzudamente la expedición genocida y de saqueo. Llevaba consigo
cuatrocientos hombres mercenarios veteranos de “”
Tan pronto Vera tubo a los desgraciados y estupefacto gomeros, desarmados y a su
alcance, condeno a muerte a los varones mayores de quince años procedentes de
los distritos de Orone y Agana, y, a fin de que la ejecución fuese más rápida
y ejemplar, a los que no ahorcaba o pasaba a cuchillo los colocaba en lanchas, y
atados los brazos a la espalda, los echaba al mar en sitios bastante alejados de
Este horrible genocidio, para mayor escarnio, tuvo su simulacro de juicio en La
Gomera, por el cual Pedro de Vera aprovechó para continuar su orgía de sangre,
implicando en el alzamiento a los gomero que residían en Tamarán (Gran
Canaria), en declaraciones arrancadas a los desgraciados que sometió a
horribles torturas. De regreso a Winiwada (Las Palmas) el feroz genocida, hizo
prender en una noche a todas las familias gomera que moraban en la isla
condenando a muerte a los hombres y a perpetua esclavitud a las mujeres y niños.
La hecatombe fue de tal magnitud que obligó a intervenir al obispo católico
Fr. Miguel de la Serna, con lo cual consiguió que Pedro de Vera acelerara la
muerte de los desdichados, además de recibir la promesa de Vera de que si no
cesaba en sus protestas le podría en la cabeza un casco calentado al rojo vivo.
Cuando Vera dejó la gobernación de Gran Canaria, en diciembre de 1489, fue
recibido por los reyes de España con cariñosa solicitud y marcada
benevolencia, a pesar de que tenían pleno conocimiento de los horribles crímenes
cometidos por el carnicero, no solo no lo recriminaron, sino que lo destinaron a
la tala de la Vega de Granada, y luego en el sitio de
El Obispo católico en Canarias al ver mermado de manera alarmante el número de
sus ciervos y por consiguiente sus diezmos, por la acción depredadora de Pedro
de Vera y Beatriz de Bobadilla, interpone recurso antela corona castellana
alegando que los gomeros vendidos tanto por Pedro de Vera y sus factores como
por Beatriz de Bobadilla, eran cristianos, por lo cual no podían ser vendidos.
Por tanto, el Obispo exigió la intervención de la corona a favor de los
esclavizados gomeros, ésta que tenía entre manos los planes para la invasión
y saqueo de América, además del continente y, por consiguiente era vital el
mantener las cordiales relaciones que hasta el momento sostenía con el Pontífice
Romano, verdadero árbitro en la distribución de las nuevas tierras a esquilmar
y por las que litigaban las coronas de Castilla y Portugal, accedió a los
requerimientos del obispo, ordenando la puesta en libertad y regreso a las islas
de los esclavos gomeros vendidos por Pedro de Vera y Beatriz de Bobadilla. Como
la situación creada no era fácil de resolver mediante un decreto, la mayoría
de los desdichados gomeros esclavizados tuvieron suerte diversa.
HAUTACUPERCHE.
m. Go. ant. p. us. Antr.
Nombre del ejecutor de Hernán Peraza. Expr. t. Auta Cuperche. N.
B.
Como adelantó el profesor G. Marcy (1934: 6-7), la etimología de este nombre y
la historia del personaje destacan que se trató de un «hombre mascota», es
decir, un sujeto protegido por las divinidades de la comunidad, el cual debía
presidir todos los actos sociales de alguna importancia para favorecer una
realización exitosa.
―
autakupperč
<
*hăw-takubbert,
comp. m. lit. ‘nacido con
buen presagio’.
*hăw,
n. vb. m. sing. de [H·W] ‘nacimiento’.*ta-kubber-t
> takupperč,
s. f. sing. de [K·B·R] ‘cosa de buen presagio’, ‘éxito’. (
[…]
Peraza que la oyó, retrocedió y despojándose de las ropas femeninas, tomó la
adarga y sacando su espada se adelantó con ánimo decidido hacía los
asaltantes. En lo alto de la cueva estaba apostado un pariente de Iballa llamado
Pedro Hautacuperche, quien al ver salir a Peraza le arrojó su banot con tal
fuerza y puntería que le atravesó el pecho matándolo en el acto. Al verle
caer los sublevados ajusticiaron también al paje y al escudero, fieles
servidores de los desmanes de su señor.
Enterada
del suceso Beatriz de Bobadilla se encerró con sus hijos y algunos servidores
fieles en la torre, no sin antes despachar una barca a Gran Canaria en demanda
de nueva ayuda al gobernador genocida Pedro de Vera. Mientras los gomeros
deseando reconquistar totalmente su independencia pusieron cerco a la torre
dirigidos por Hautacuperche, éste dio pruebas de un valor sin cuento en el
asalto a la torre, recogiendo en el aire las saetas que desde las troneras les
disparaban los defensores, precisamente uno de estos alardes fue aprovechado por
dos de los defensores, mientras uno amagaba con disparar, otro situado en un
nivel más bajo le atravesó el pecho con un dardo, cayendo así este héroe
gomero.
Continuará…
*
De
Junio
de 2009.