ICHASAGUA
EL
ÚLTIMO MENCEY DE CANARIAS
Chaurero
n Eguerew
Con
el pasar del tiempo transcurren hechos y acontecimientos importantes en todos
los aspectos, tanto de guerras como culturales o sociales etc., que forman
parte de
Por el
contrario, los estamentos coloniales exaltan hasta la saciedad determinados
personajes reales o de ficción con los cuales pretender inculcarnos los valores
asumidos como representativos de la cultura invasora, aunque muchos de esos
personajes hayan sido reos de horrendos crímenes de lesa humanidad.
Así tenemos que nefastos seres como el castellano Rodrigo Díaz de Vivar
“El Cid Campeador”, vulgar mercenario salteador de caminos y asolador de
ciudades -mezcla de fantasía popular y realidad-, para convertirse en arquetipo
de virtudes caballerescas. O los manidos Reyes Católicos, los cuales, guiados
de una infinita ambición, fueron responsables directos del exterminio de
millones de seres humanos y de cientos de florecientes culturas, o un tal
Francisco Franco Bahamonde, muy católico él, bajo cuyas directrices el
caciquismo local y un buen número del clero católico desencadenaron una de las
mayores persecuciones y masacres de los tiempos modernos contra el pueblo
canario, y cuyos herederos ideológicos continúan mangoneado a su antojo y de
manera impune esta colonia. Estos y otros personajes similares nos son
presentados por el colonialismo como arquetipos del espíritu
nacionalcatolicoimperial español. Pero lo más grave de esta situación es que
muchos canarios, engañados por los “piquitos de oro” voceros dependientes,
tanto en lo cultural como en lo político, hemos asumido como propias esta prédica
de nuestros verdugos haciendo causa común con ellos contra nuestros hermanos y,
claro, así nos va.
Los
tabernáculos que han hecho los pueblos como
Debilitados
los Tabores guanches, más que por el esfuerzo de las batallas, por la epidemia
conocida como “Modorra” -epidemia que curiosamente sólo afectó a los
bandos de guerra quedando libre de ella los bandos de paces-, y que, a decir de
algunos autores, fue provocada por el envenenamiento de las fuentes de agua, táctica
que ya habían empleado con éxito los mercenarios castellanos en la guerra de
Granada, siendo el antecedente de las actuales guerras químicas.
Estando,
como digo, los ejércitos invasores y guanches acampados en el Valle de Taoro en
el lugar de Tigaiga, actualmente conocido como Los Realejo, y sin ánimos de
enfrentarse los castellanos por el temor que les inspiraban los guanches y estos
por estar enfermos la mayoría de la dicha modorra, el 25 de julio de 1496 ambos
bandos deciden formalizar un Tratado de paz, Tratado que no fue asumido por un
grupo de notables guanches secundados por un importante número de katuten de
los menceyatos de Taoro, Icod, Tegueste y Tacoronte, los cuales increparon
agriamente tratando de traidores a los menceyes y notables firmantes de aquel
ignominioso pacto que, por otra parte, los españoles jamás respetaron. El último
Mencey de Taoro, Bentor, conociendo la perfidia de los invasores, gentes sin
palabra ni honor, prefirió el suicidio ritual antes que entregar la matria a
los invasores.
Los
Tabores resistente se replegaron a las sierras y montes
donde la orografía del terreno no hacía fácil la persecución de los
castellanos ni aún con el apoyo de los isleños de los bandos de paces, estos
defensores a ultranza de la matria fueron calificados por los invasores como
alzados, así durante años mantuvieron una guerra de guerrillas que tenían en
permanente inquietud e inseguridad a los colonos que no podían dar por
totalmente sometida a la isla, los cuales en diversas ocasiones temieron ser
expulsados, aspecto este que dejaron recogido en las actas del Cabildo colonial.
Así las cosas, en el año 1502 los alzados deciden reconstruir el
Menceyato de Adeje, Menceyato que en época precolonial, bajo la añepa de
Betzenuriga, había ostentado el gobierno universal de la isla. Así, reunido el
Gran Tagoror Nacional, proclaman Mencey de la isla al noble y valiente adejero
Ichazagua, quien, siendo conocedor de las tácticas militares de los invasores,
los hostigaba continuamente, atacando los asentamientos europeos, asaltando los
hatos de ganados, recuperando así parte de lo que habían sido despojados por
los conquistadores. Éstos no podían organizar campañas militares contra los
denominados alzados por carecer de efectivos suficientes, ya que las tropas
mercenarias tuvieron que ser licenciadas ante la imposibilidad de Alonso Fernández
de Lugo y sus financiadores de la invasión y conquista
para continuar sosteniendo la nómina del ejército de mercenarios. Los pocos
soldados que decidieron quedarse en la tierra como colonos, más las tropas de
indígenas auxiliares de las otras islas, eran insuficientes para mantener la
seguridad de los recién implantados poblados europeos.
Además, Lugo, en su insaciable sed de rapiña, estaba inmerso en la
dirección de una armada para la captura de esclavos y saqueo de las costas del
continente.
La proclamación del Mencey Ichasagua, conmovió los inseguros cimientos
de la recién implantada sociedad colonial europea. Comprendiendo los invasores
todo el alcance político que tenía un hecho de esta naturaleza, en un país
que no estaba totalmente pacificado, ordenan la invasión del menceyato de
Adeje, por dos puntos distintos. Un grupo de tropas españolas apoyadas por
guerreros isleños, especialmente canarii y guanches de paces, superando las
cumbres desembocaba por Chasna. Este ejército iba comandado por Guillén
Castellano, lanzaroteño, Jerónimo Valdés, Sancho de Vargas, Andrés Suárez
Gallinato y Francisco Espinosa. Simultáneamente, desembarcaba por la playa de
Los Cristianos el mercenario flamenco mal llamado borgoñón, Jorge Grimón, al
frente de 50 espingarderos y ballesteros, portando además socorros alimenticios
para las tropas que habían penetrado por las cumbres.
Según
la tamusni estas fuerzas se pusieron en contacto y recorrieron el
territorio sin poder librar una verdadera batalla, ya que el Mencey Ichasagua,
conociendo las tácticas de combate de los españoles, ordenó a sus Tabores que
se desplegaran por todas partes; pero en cuanto el ejército invasor se
fraccionaba en columnas los alzados se concentraban y arremetían contra ellos,
trabando encarnizados combates, de los cuales salieron siempre victoriosos los
guanches, gracias a la nueva estrategia empleada por Ichasagua y porque ya eran
muchos los katuten que tenían armas europeas, arrebatadas a las tropas españolas
durante los encuentros mantenidos con éstas y especialmente en la gran batalla
de Acentejo. Estas escaramuzas se mantuvieron varios meses sin resultados
positivos para los invasores. Las pérdidas y el desgaste que estaba sufriendo
el ejército español por los nuevos métodos de guerrilla empleados por
Ichasagua, obligaron a los invasores a cambiar de táctica, empleando las
argucias políticas y el engaño que tan buenos resultados le habían dado en
campañas anteriores. Así decidieron replegar las fuerzas dejando a algunos
isleños comprometidos con su causa, los cuales
tenían por misión sembrar la discordia entre los Tabores de los
alzados.
El
25 de noviembre de 1502, el Cabildo colonial se reúne en el incipiente templo
católico de La Concepción en Eguerew, y trata, entre otras cuestiones, de la
formación de una cuadrilla de guancheros para parlamentar con a los alzados
ofreciéndoles las sibilinas condiciones pactadas en Los Realejos, la embajada
estaría dirigida por los Tacoronte.
Por esas
fechas estaba preso en la cárcel de la villa don Diego de Adeje, (Pelinor) el
cual estaba encarcelado por orden del Alonso de Lugo, posiblemente por negarse a
acompañarle a las razzias en el continente, y acusado por este de acoger y
ayudar a los alzados. Los Tacoronte, aprovecharon la oportunidad para conseguir
diplomáticamente la libertad del ex Mencey, el cual posteriormente tuvo una
participación decisiva en la digresión de los alzados en el reino de Adeje. Veamos
como se discurrió dicha sesión del Cabildo colonial, la cual transcribimos íntegramente
para una mejor compresión del lector:
“En
este dicho día, en la yglesia de la Concebcisyón de la villa de San Cris tóval,
entraron en Cabildo los onrados señores Pero Mexía, alcalde mayor de
la ysla, y los regidores Fernando de Trosyllo e Cristóval d'Espyno e Gerónimo
de Valdés e Mateo Vyña e Guillen Castellano e el jurado Francisco de
Albornoz, e fezieron e ordenaron lo syguiente:
Habla sobre los guanches.
E
luego platicaron en Cabildo sobre poner remedio cómo se tomasen los alçados
guanches que andaban robando la ysla.
Requerimiento
de guanches.
E
luego paresció ende presente Ximón e Fernando Tacoronte e Gaspar e Francisco
de Tacoronte, guanches, por lengua de Guillen.
E hezieron un requerimiento al dicho señor alcalde mayor
Pero Mexía que estava presente,
que por quanto el señor
Governador Alonso de Lugo e por la señora
Bovadilla e regidores les ha sydo mandado que tomen los guanches alçados ladrones, que ellos están prestos de lo hazer e cunplir e
trabajar en ello con todo
su poder, con tal que les sean dados los mantenimientos y espensas
nescesarias y las otras cosas; e que por quanto al presente el señor alcalde tyene preso a un guanche que se dize don Pedro (por don Diego) de
Adexe, el qual sabe la
tierra del reyno de Adexe do andan los alçados, que por tanto se lo mandase
dar e que ellos se obligavan e obligaron con sus personas e bienes muebles e rayzes para se lo dar cada que se lo pediese e demandare, so
pena sus personas a merced del rey e los bienes perdidos.
Respuesta
del alcalde.
E
luego el dicho señor alcalde dixo que lo requerido por los dichos guanches
le paresce bien, pues que le dan fiador de la faz que les da el dicho guanche;
que pedía a los señores regidores le digan su parescer.
Parescer
de los regidores.
E
luego todos los dichos regidores dixeron que su voto e parescer es que al
dicho guanche que asy está preso se lo de el dicho alcalde a los dichos guanches
para sacar los dichos alçados, pues que es servycio de Dios e bien e
pro de la ysla; con tanto quel dicho alcalde resciba fiança bastante de la haz del
dicho guanche.
Respuesta
del alcalde.
E
luego el dicho alcalde respondió al voto e parescer de los dichos regidores,
en que dixo que en presencia de todos, que
A partir
de este acuerdo entran en esena la cuadrilla de guancheros formada en La Laguna
por don Pedro de Tacoronte, sus
hermanos y parientes y el príncipe Izora, éstos mantienen contactos secretos
con determinados Sigoñes de los tabores de Ichasagua, transmitiendo una serie
de promesas de parte de los conquistadores, las cuales, por otra parte y como
era habitual en ellos, jamás cumplirían. Por fin, don Pedro de Tacoronte en
compañía de otros notables consigue reunir en Tagoror a algunos de los sigoñes
alzados en un lugar de Abona que posteriormente se conocería como Los
Parlamentos.
Llevaban
los comisionados instrucciones de los invasores para negociar la paz bajo las
mismas condiciones del tratado de Los Realejos, con olvido de todo lo pasado;
proposiciones que acabaron por aceptar algunos de los alzados, siempre
que el Mencey Ichasagua entrara en el concierto.
Aceptado
el principio de acuerdo, la asamblea se dirigió hacía el píe del actual
pueblo de Arona, al lugar denominado El Llano del Rey, el cual hasta fines del
siglo XVIII en los documentos oficiales se cita como El Llano del Rey Ichasagua.
Cuando llegó la comitiva a presencia del Mencey encontraron a éste en píe
rodeado de algunos de sus consejeros, mirando al numeroso grupo que se le
aproximaba, al frente del cual venía el infante Izora, cuando éste llegó a su
presencia y después de dirigirle un saludo le dio a conocer su misión y las
proposiciones de paz. El Mencey Ichasagua, sin corresponder al saludo de Izora,
sin pronunciar una sola palabra, recorrió con la mirada los rostros de todos
los circunstantes como tratando de adivinarles el pensamiento, tiró de pronto
de un puñal que llevaba al cinto y se lo hundió en el pecho. Así, cumpliendo
con la tradición de sus ancestros, mediante el suicidio ritual murió el penúltimo
Mencey Guanche, sin siquiera molestarse en dar repuesta a las propuestas que los
verdugos de la matria le trasmitía a través de unos renegados.
Tras el
fallecimiento del Mencey Ichasagua, algunos de los conjurados aceptaron las
paces propuesta por los conquistadores y consiguieron arrastrar consigo a muchos
de los alzados. La historia es testigo del poco honor que los españoles
hicieron a lo pactado, como es habitual en ellos. Otros, los más indómitos, se
dispersaron por las cumbres y montes manteniendo viva la lucha contra el
invasor. Con el transcurso del tiempo, unos se fueron integrando en la nueva
sociedad, otros, continuaron su lucha y su vida en las zonas más inaccesibles
de nuestra geografía, y si bien con el tiempo las acciones de guerra se fueron
aminorando, no es menos cierto que estos alzados jamás se rindieron al invasor,
por tanto, podemos afirmar que aún continuamos en guerra con la potencia
invasora, en una especie de tregua indefinida no declarada.
El
colonialismo es taimado, astuto y previsor, por ello sus planes de dominio están
concebidos a medio y largo plazo creando mecanismos sociales capaces de
idiotizar a los individuos y a los pueblos. El sistema mantiene algún recuerdo
de los menceyes que consideran vencidos o sometidos, por ejemplo: en la Plaza de
la Villa de Candelaria las estatuas erigidas representan a los nueve menceyes
que según las crónicas de los invasores supuestamente firmaron el pacto de Los
Realejos (exceptuando a Benchomo) pero han ignorado o ninguneado deliberadamente
a aquellos héroes que no se sometieron como Chimenchia-Tinguaro; Bentor;
Sebenzui y el gran Ichazagua.
Descendientes
del Mencey Ichazagua
Según recoge el investigador
Nelson Díaz Frías: “[…] hasta bien entrado el siglo XVIII, del apellido “Chasagua (también
escrito en la vacilante grafía de la época “Chaasagua” y “Chazagua”.
Los García-Chasagua
chasneros muy posiblemente eran descendientes
de un guerrero guanche llamado Ichasagua, el cual lideró hacia1502
una desesperada sublevación guanche contra la ya inexorable ocupación española de
El miembro más lejano que de esta familia hemos localizado es Juan García Chasagua, nacido a finales del siglo XVI, el cual contrajo primeras nupcias con María de las Nieves, y viudo de ella,) en Vilaflor en 1645 con Isabel María. Juan García Chasagua y su primera esposa, María de las Nieves, fueron vecinos del hoy pago aronero de Chayofa (perteneciente a la jurisdicción de Vilaflor hasta 1798), teniendo al menos tres hijos de su unión:
I.
Salvador García Chasagua, casado en Vilaflor
en 1659 con Ana Hernández.
II.María
García Chasagua, que casó en 1659 con Mateo González.
III.Juana
García Chasagua, casada en Chasna en 1650 con Domingo Álvarez de Cospedal,
natural de Vilaflor e hijo de Pedro Álvarez y de María
Cabrera de Cospedal.
De entre los hijos que procrearon destaca Pedro
García Cospedal (o Espadal) que casó en el Puerto de la Cruz en 1675 con
Blasina González de Vera, avecindándose en Vilaflor, donde dejaron larga
descendencia hoy extendida por los municipios de Vilaflor y Arona.
Los
arriba mencionados Juan García Chasagua y su segunda esposa, Isabel
María, hija de Pedro Rodríguez y de Jacomina Rodríguez, fueron vecinos
del pago chasnero de Chayofa, pasando luego a residir a Adeje. De este
enlace nacieron al menos cuatro hijos:
I. Isabel María, casada en Adeje en 1668 con Manuel González.
II. Pedro García Chasagua, casado en Adeje en 1673 con Juana Francisca. Una de sus hijas, llamada Isabel “Chazagua”, casó en la parroquia adejera en 1718 con Melchor Díaz.
III.María
García, casada en Adeje en 1680 con Juan Sebastián.
IV.Manuel
García Chasagua, que celebró nupcias en Adeje en 1683
con Eufrasia María, descendiente a su vez del mencey de Adeje.
Es muy posible que también fuese hijo del mencionado
Juan García Chasagua, aunque ignoramos de cuál de sus dos esposas,
Domingo García
Chasagua, casado en Vilaflor en 1665 con María Alonso, natural de
Chasna e hija del
I. Juan García Chasagua, casado en 1685 con Ana Hernández.
II. María García Chasagua, que casó en 1687 con Baltasar González.
III.Isabel
González, unida en
IV. Pedro García Chasagua, casado en 1694 con Magdalena María.
V.
Nicolás
García Chasagua, que casó en Chasna, como todos sus hermanos,
en 1698 con María de
Espero
que estas mal hilvanadas notas contribuyan a que tomemos conciencia de quienes
somos, de donde procedemos y cual es nuestra obligación moral para con quienes
nos han de suceder en esta maltrecha matria nuestra aun susjuzgada en pleno
siglo XXI.
Agosto de 2009.
Imagen
tomada de: gianna_inca.blogspot.com
Bibliografía
consultada:
Elías
Serra Rafols
Acuerdo
del Cabildo de Tenerife
Vol. I,
14397-1507. (Segunda edición)
Consejo
Superior de Investigaciones Científicas
Instituto
de Estudios Canarios
ISBN.
84-88919-08-5
La
Laguna-Tenerife 1949. (Segunda edición, 1996)
Eduardo
Pedro García Rodríguez
Reconstitución
del Menceyato de Adeje
http://elguanche.net/Ficheros2/reconstitucionichasagua.htm
Historia del Pueblo Guanche
Juan Bethencourt Alfonso
Edición y anotaciones de: Manuel A. Fariña González
Tomo III.
Francisco Lemus, Editor. La Laguna-Tenerife, 1997.
Nelson
Díaz Frías
La
Historia de Vilaflor de Chasna
ISBN
84-7926-408-X
Santa
Cruz de Tenerife 2002.