¿La respuesta al imperialismo? Africanismo

 

Altakay Ayt Daute

 

   Desde los principios de los imperios coloniales, nuestro continente geográfico, África, ha sufrido las consecuencias de las pretensiones de las “grandes potencias” en forma de explotación humana, ideológica, de recursos materiales y materias primas, etc. Primeramente, EEUU, imperio por excelencia, expolió todo el continente, llegando a utilizar a sus habitantes como esclavos, situación que acabó (en su territorio en el norte del continente americano) hace menos de un siglo, aunque actualmente lo son de empresas que explotan minas de diamantes o dentro de fábricas cosiendo zapatillas de grandes marcas que todos conocemos. Esta situación, aunque muchos piensen lo contrario, no ha cambiado un ápice desde la época colonial. ¿Que por qué digo esto? Muy bien, veamos.

   La política de estos territorios en aquella época era controlada por caciques o simplemente por enviados de la metrópolis para encargarse de controlar al pueblo indígena. Tras muchos años, los caciques se retiraron y la soberanía quedó en manos del pueblo, pero la pregunta es de qué manera está el pueblo. Las antiguas metrópolis financian las continuas guerras civiles que llevan a dictadores a controlar en poder de manera centralizada, oprimiendo y masacrando a su propio pueblo por unos cuantos millones de dólares. Occidente, llamémosle así, tiene la capacidad para evitar esto, pero no lo hace, ya que en esta situación es mucho más fácil obtener materias primas a precio de coste. ¿No es esta una forma de colonialismo encubierto (en cierta manera)? ¿No se oprime de la misma manera al pueblo? ¿Dónde está el dinero que los gobiernos occidentales envían para ayudar al pueblo? Este dinero es secuestrado por los dictadores, mientras su pueblo se muere de hambre, de SIDA, de dolor y de pena por ser un pueblo oprimido. Por lo visto, occidente mira para otro lado.

  Otra de las formas es la psicológica, llamémosla también moral y religiosa. Para explicarme mejor en este segundo punto, voy a hacer una breve introducción de un par de líneas. A diario, por TV y por periódicos, leemos y nos informamos de que cientos de inmigrantes ilegales cruzan fronteras marítimas y terrestres para llegar a Europa, donde viven en pobreza absoluta, aunque, como ellos mismos dicen, incluso así están mejor que en su país. ¿Cuál es la respuesta de Europa? La de la infravaloración y la indiferencia, pues ven más interesante la boda de un famosete de turno que la muerte de personas, de otro color, pero personas. Y si llegan, pues las tratan como a basura, con adjetivos como “negros”, “moros”, “sudacas”, etc, poniendo sus culturas y etnias al nivel de la basura. Pero lo cierto es que en ocasiones sus culturas son más antiguas, con muchos maestros y llenas de espiritualidad. Pero claro, el pueblo occidental (eso sí, no en su totalidad) sólo ve que son personas distintas y que les quitan su trabajo, casualmente trabajos que nadie realiza, desempeñándolos casi en su totalidad con extrema pulcritud, y siempre pendientes de su familia, lejos, a la que llaman a diario, sufriendo con la misma frecuencia sus ausencias. Pues a estas personas, se les intenta infravalorar y someter. ¿No suena esto a la esclavitud negra de la época colonial, o solo lo veo yo?

   Centrándonos ya en África, su situación es casi insostenible, y no porque los africanos sean insignificantes, o no valgan nada, no, es simplemente por la acción sin descanso del capitalismo salvaje, que oprime, que asfixia a las culturas milenarias de nuestro continente eterno. La solución es clara, y en forma de mensaje la envío: hermanos africanos, abandonen las guerras civiles, que sólo desangran a vuestros hermanos y a vosotros mismos y hacen llorar a vuestras madres e hijos, y creen una unión fraternal entre todos los pueblos de África, que les ayude a progresar, denle educación a vuestros hijos e hijas, libérense de los yugos imperialistas de países como los EEUU de América, pueden solos, sin limosnas, pero deberán construir vuestra fe y vuestros países desde el principio. África es grande, y merece respeto. Por la libertad de los pueblos africanos, pidamos progreso para “las minas” de los imperialistas.