TENERIFE
Y SIMÓN BOLIVAR
Chaurero
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Los hijos de Tenerife compraron al rey de España los derechos sobre el
suelo y el subsuelo, por los que se les otorgó títulos reales sobre el suelo y
el subsuelo, a Tenerife se le conoce por varios títulos que se le han dado a lo
largo de su existencia: “Suelo sagrado de la patria”, “Laurel inmortal de
nuestra historia”, “la de heroicos destinos”, “Puerta de la libertad
Americana”, “Cuna del derecho de asilo”, entre otros.
El 20 de diciembre de 1783, el Arzobispo Virrey Antonio Caballero y Góngora, expidió a nombre del Rey de España, los Títulos o Cédulas Reales, que otorgaron a Tenerife la propiedad absoluta sobre el suelo y el subsuelo, que lo consagraron como un pueblo dueño de su propio destino y en cierta forma lo convirtieron en un estado dentro de otro estado.
Estos títulos,
otorgados por el virrey Caballero y Góngora, se encuentran debidamente
registrados en
La Corte Suprema de
Justicia, en sentencia del siglo XX, reconoció la validez de estos títulos,
permitiéndole a Tenerife negociar los derechos con las compañías exploradoras
de gas y petróleo sin la intervención del Estado.
Es en este Tenerife
donde en uno de sus el cementerios coloniales, en el portalón de entrada, reza
la frase lapidaria: !Aquí reina la igualdad!.
Fue en Tenerife donde
Simón Bolívar ganó su primera batalla y lanzó su primera proclama de
Libertad en suelo patrio, iniciando su cadena de triunfos que lo llevaría con
éxito hasta Caracas en la llamada Campaña Admirable y fue en Tenerife donde
las fuerzas bajo el mando férreo y temerario de Hermógenes Maza y Loboguerrero
y José María Córdoba, sellaron la verdadera libertad definitiva al limpiar la
zona de realistas y asegurar la derrota final y el embarque de las fuerzas ibéricas
y del Virrey hacia España.
En
el templo católico de San José en Madrid (España) detrás de la puerta existe
una placa en recuerdo del matrimonio celebrado entre la canaria-madrileña María
Teresa Rodríguez del Toro, cuya familia es oriunda de Tamarant (Gran Canaria),
y Simón Bolívar. Bolívar de 19 años y María Teresa de 21, contraen
matrimonio el 26 de mayo de 1802, en el Teatrillo del Palacio del Duque de Frías,
después de obtener permiso del Rey para hacerlo y de lograr la dispensa de
amonestaciones.
El 22 de enero de 1803
María Teresa del Toro y Alayza muere en Caracas. El matrimonio había durado
escasamente ocho meses. El joven Bolívar se dedicó a viajar, transido de
dolor, para mitigar la pena que le causó el fallecimiento de su esposa.
Es en este estado de ánimo
cuando jura que no volverá a casarse jamás. Y esto, a pesar de sus muchos
amores y amoríos, lo cumplió fielmente, como sus otros juramentos.
En Tenerife fue donde
el Libertador Simón Bolívar gozó los deliquios del amor con la francesita
Anne Lenoita a quien le prometió al partir para la guerra “Si no me caso
contigo no me casaré con nadie”. Fue ella la única de todas sus amantes que
lo acompañó en su viaje hacia la tumba en el piso de la catedral de Santa
Marta, gimiendo: “¡Nadie lo ha amado tanto ni tan tiernamente como yo!,
vestida de riguroso luto y luego se fue a Tenerife a vivir de su añorado amor
hasta cuando la sorprendió la muerte el 5 de abril de 1868, según lo relata el
novelista Luís Roncallo Fandiño en la obra Anne Lenoit:
Fue de Tenerife desde
donde partió don Manuel de Torres para Filadelfia donde inspiró la doctrina
Monroe: !América para los americanos!, en su significado original que fue
de solidaridad con la causa libertadora y luego se desdibujó.
La arquitectura
colonial castellana de entonces sembró de torreones: conventos y Casa de
Gobierno, Alcabala y Resguardo, Corte Menor y Casa del Perdón, en tierras de
los bravos Tepehuanes, indios Malebuyes o pintados y los valientes Chimilas y
Caribes, Tenerife, había sido refundado o descubierto o conquistado el 20 de
enero de 1536.
Lamentablemente, amable
lector, no nos estamos refiriendo a nuestra amada isla Tenerife ¡que más quisiéramos!
Nos referimos, como habrás observado a nuestra homónima, el municipio del
departamento del Magdalena, Colombia. Localizado en el Valle del Río Grande de
la Magdalena.
Población fundada en
el año 1536 por el Capitán Francisco Henríquez, criollo nacido en la isla
Tenerife (Canarias) quien participó en la invasión de Santa Marta a las
ordenes de Pedro Fernández de Lugo, traficante de esclavos y masacrador de
pueblos, colono de Canarias donde se desempeñaba como Gobernador y Adelantado
de las Islas Benahuare (La Palma) y Chinech (Tenerife), a pesar de tan
rimbombantes cargos y las inmensas propiedades usurpadas al pueblo guanche, no
pudo sustraerse a la llamada del oro fácil de América, solicitó y consiguió
un adelantamiento en la actual Colombia y fue nombrado Gobernador de Santa Marta
por el Rey de la metrópoli Carlos V.
En el período
posterior a la independencia fue Departamento y capital de Departamento hasta la
convención de Río Negro, en que por no tener delegación fue caprichosamente
anexado al departamento del Magdalena, donde fue abandonada a su suerte.
Las odiosas luchas políticas
intestinas entre criollos dieron al traste con estos títulos bien ganados y
Tenerife entró en un indeseable retroceso. Hoy Tenerife pretende resurgir de
las cenizas como el ave Fénix y volver a mostrarse orgulloso en los cielos de
la República, como portaestandarte del estudio, el trabajo, la libertad y el
progreso, sus cuatro divisas indeclinables a través de la historia, saliéndose
de las garras amargas de la politiquería y de las disensiones que tanto le han
perjudicado y que la sumieron en el atraso y el olvido.
Por el contrario, la
Tenerife insular y africana con su aparente fastuosidad y engañada por un falso
sentimiento de europeismo, continúa siendo víctima de su complejo de
endofobia, soportado, cual avestruz, la bota del colonialismo, incapaz de sacar
el cuello de debajo de la misma. ¡Triste pero cierto!
Enero de 2011.
Fuente consultada: www.es.wikipedia.org/wiki/Tenerife_(Magdalena)